A PROPÓSITO DE MACHISMO – Por Isabel Boschi

¿Cómo quieren detener el femicidio sin modificar las estructuras violentas del patriarcado, sin modificar la trama de las instituciones que invisten de poder a los varones, y que ocultan, sus errores por intereses espurios? Somos hijas e hijos del patriarcado, víctimas y victimarios tanto las mujeres como los varones. Cuando una madre o padre estimula el machismo de su hijo varón o la «feminidad» y sometimiento de su hija mujer, cuando no respeta la persona de la otra o del otro, sino la función que le atribuyen en la sociedad patriarcal, prepara el camino para el crimen del más débil. Esa debilidad es tanto la de la mujer o del varón a quienes abusaron, o violaron, o mataron. Tanto mujeres como varones que no se adaptaron a esta sociedad pueden ser crueles, indiferentes, ajenos al placer de vivir. Esta desdicha que sienten la transmiten al sistema familiar, al escolar, al social. Hay que empezar a revisar los sentimientos, las palabras, los pensamientos de nuestros niños y niñas para que compartan la responsabilidad de vivir en una sociedad que permita el libre crecimiento de cada una, de cada uno, sin una coraza de crueldad o de invulnerabilidad al dolor de los demás de la que nos inviste una sociedad de elite, donde nos dicen qué está bien o que está mal para obtener más poder. Lloramos a quienes mueren por fuera, (¡Pobre Úrsula!) Pero preocupémonos y ocupémonos por los que están rotos por dentro. Son despojos de una sociedad, malqueridos y malqueridas por un sistema social abandónico. Si no los atendemos, hablamos, tratamos serán los asesinos y violadores de mañana o las mujeres violadas, abusadas o muertas .Miremos de ambos lados del mostrador. La población está hecha tanto de varones como de mujeres a los que hay que educar para que cada cual se reconozca a sí misma al reconocer a la otra persona.