Reflexión sobre la discriminación hacía LGBT por Diego Calp

Hay cosas que no dejan de sorprenderme. Hasta el momento, según percibo, venía viviendo en un mundo utópico en el que creía que la discriminación hacia diferentes grupos, según su etnia, orientación e identidad de género, habían desaparecido. Por supuesto, no digo que en el caso de la identidad de género, no hubiera personas que dejarán de verla como algo ridículo o malo, sino que creía que esta gente por lo menos respetaba la autopercepción de las personas trans. No lo tengo claro; porque constantemente buscan ridiculizar la transexualidad en las redes sociales, sin siquiera tener en cuenta los sentimientos de estas personas. Es decir, los detractores de la comunidad LGBT+, actúan tener una supuesta bonhomía para con los trans, pero solo se dedican a criticarlos y a llamarlos enfermos. Lo más interesante, o quizá, paradójico, es que los más críticos suelen ser las mismas personas que se jactan de tener valores basados en el respeto, o como diría el propio Jesús, en amar al prójimo como a uno mismo. Por mi parte no lo veo. Más bien veo un ataque constante del judeocristianismo a las decisiones que toman las personas hoy en día. No los veo departiendo con ellos, o preguntando cómo se sienten en esos momentos; su estado de ánimo, sus emociones, sus sentimientos, o como los trata la vida en general. Solo veo un ataque constante hacia esta idea de que, si uno se percibe como de un género, al que según ellos no pertenece, entonces uno se puede percibir también como un helicóptero.

Ahora bien, esto no sucede solo con la transexualidad. Para mí sorpresa también pasa con la orientación sexual. No dejo de sentirme anonadado e irascible, al ver cómo en varias redes sociales las personas hablan, o peor aún, hacen todo lo posible por encontrar información en internet para demostrar que supuestamente la homosexualidad es una enfermedad mental. Abundan los posteos dedicados a estadísticas en las que se marcan, no solo las supuestas desventajas de llevar una vida homosexual, sino también casos en los que algún psicólogo ha dicho que ha visto cambiar de orientación sexual a más de una persona, u otro que ha dicho que la homosexualidad fue sacada del DSM-5 por presión política (algo que, según mi parecer, suena a teoría conspiracionista). El caso es que, según el sexólogo y endocrinólogo John Money, la homosexualidad, al poder tener un desarrollo posnatal, puede variar en más de una ocasión hasta fijarse. Lo que implica que es posible que algún psicólogo haya visto cambiar a más de un homosexual, pero es justamente por esta razón, no porque está sea una psicopatología. También me preguntó la razón por la cual se considera a las orientaciones sexuales como enfermedades mentales. Según mi consideración, solo puede hablarse de enfermedad, cuando está afecta negativamente a la persona que la posee, es decir, cuando esta le genera malestar o problemas para desarrollar bien su vida cotidiana (dejando de lado por supuesto los estímulos sociales, como las críticas, ya que estás no dependen de la orientación de la persona, sino de los prejuicios de los demás). Porque si no hay presencia de malestar o sufrimiento, realmente me pregunto, ¿Qué hay que curar? Pero…, por desgracia, aun así, no deja de ser cierto que muchas personas con valores tradicionales (judeocristianos) no dejan de verla como una enfermedad, y de hecho, muchos llegan a tratar a los homosexuales, bisexuales y pansexuales como enfermos mentales; o, simplemente, se burlan de ellos. A ninguna de estas personas le interesa realmente como se sientan.

En fin…, quiero cerrar diciendo que, por como vienen las cosas, yo mantengo la esperanza de encontrarme en el porvenir, con tiempos mejores, o mejor dicho más alegres, puesto que los tiempos malos no dejarán de existir, son parte de la vida misma y de la sociedad. Pero, me refiero con respecto a los avances en la psicología y la ciencia. Cada vez se están descubriendo más cosas sobre la psicología humana y, también, se sigue estudiando para poder encontrar la mejor manera de ayudar a que la gente LGBT pueda sentirse mejor.

 

Diego Calp