FANTASIAS Y REALIDADES – Por Eduardo Peluso

Los pueblos desde sus orígenes utilizaron diferentes metodologías para poder transmitir sus costumbres, ideales, miedos, creencias, tradiciones, que en definitiva, eran la posibilidad de hacer crecer el proyecto de ser otro.

La realidad y la fantasía se mezclan en esas historias contadas,  y que con la profundidad temporal se van convirtiendo en mitos, que permiten, ante la ausencia de métodos de comunicación más eficientes, mostrar un rumbo para ese grupo social.

Para que los mitos se mantengan en el tiempo es fundamental ritual izarlos, o sea cíclicamente repetirlos, y de esa manera, quienes asisten a ese rito, internalizan y graban en su memoria esa historia fantástica haciéndola cuerpo*.

Un  ejemplo de esto:

En historias míticas de muchos pueblos de la más variada ubicación temporal y geográfica, existe un mito de origen donde la mujer era alguien más que tenía un poder similar al del hombre, y que por rebeldía, dejadez, o pereza, cometió una falta grave, lo que implico su castigo, quedar relegada, y como consecuencia, que el poder pase a manos  del hombre en forma definitiva……

Durante mucho tiempo una opción fue y es convivir con esos mitos o fantasías, y así resulto, como  los rituales que la mantenían viva, se seguían y se siguen realizando. Eso es lo que se explicitó y explicita  a través del discurso, y las acciones que menosprecian  cuestionan o violentan las capacidades femeninas**.

Desde hace varios años,  el feminismo en sus diferentes lógicas, con menor o mayor éxito, está intentando desarmar esos rituales.

Esto es un objetivo, y se comprobara su eficacia, cuando ese mito originario, (consciente o inconsciente), se diluya de nuestra mente o se vaya transformando.

Esto me hizo pensar, que muchas fantasías que  tenemos y que no podemos evitar, podrían ser causadas,  porque consciente o inconscientemente  generamos rituales que las mantienen activas y frescas en la memoria.

Cuando estamos hablando de rituales estamos hablando de acciones sensibles, o sea relacionadas con nuestros sentidos y en definitiva con la acción.

En lo que respecta a la acción, casi todo es válido para generar placer, sin embargo, si  mantener  ese placer implica el sufrimiento o el displacer de un otro, o bien, si el otro no está de acuerdo, o no dispone de forma de evaluar esa acción (un niño), habrá sin duda un límite o frontera que no se debe superar.

En lo que respecta a las fantasías, podríamos pensar que si las mismas solo quedan en esa categoría, y no causan dolor o sufrimiento a un otro, no deberían ser reprimidas.

Sin embargo, podríamos cuestionarnos si esas fantasías no  causan dolor a ese otro que  se mira en el espejo cada mañana martirizado por imágenes que aparecen sin proponérselo, pero que posiblemente con acciones cíclicas rituales, mantiene vivas en el cuerpo.

Vuelvo a recordar que muchos plantean que hay que convivir con esas fantasías, porque las mismas no pueden desaparecer. Mi tesis es, al igual que con los mitos, tratar de desarmar los rituales que las alimentan, o sea, deconstruir lo que está más cerca de nuestra conciencia y nuestros sentidos,  y de esa manera ir diluyendo o transformando la fantasía.

Si la línea de mi reflexión tuviese alguna coherencia, una hipótesis para ir “transformando”  esas fantasías que nos lastiman o que lastiman a otros, podría ser en primera medida, identificar cual o cuales son los rituales que cíclicamente las alimentan.

Una vez identificado el o los rituales que mantienen viva a la fantasía, el proceso de desarmarlos, modificarlos o eliminarlos, (por supuesto con un acto consciente fundamental), serán claves en el tratamiento.

Para ello, en primera medida, la palabra, la escritura, el arte y el cuerpo, como intermediarios  entre nuestro pensamiento y nuestra acción, serian los nexos fundamentales en ese proceso de identificación de rituales predisponentes de la aparición de la fantasía.

Una vez identificadas  esas acciones o sensaciones corporales,  con ayuda de la conciencia, a través de un trabajo consciente, comprometido, y planteando  alternativas de reemplazo de esas acciones rituales***, se podría encontrar una de las posibilidades de transformación de dicha fantasía.

Este ensayo no tiene  como objetivo dar una solución a un tema tan complejo como lo son  ciertas parafilias, sino, tratar de pensar sobre la importancia del intercambio reflexivo entre distintas disciplinas que podrían hacer crecer el conocimiento de una problemática  de la cual se ha escrito mucho acerca de los que la sufren, y que sin embargo, se sigue diciendo, creo que yo de un modo facilista, que no tienen vuelta atrás.

E.P