REFLEXION DEL LUNES – Homofobia, Salirse de un modelo Por Eduardo Peluso

Nuestra reflexión de hoy intenta dejar de lado el tiempo cronológico,  que en esta cuarentena parece desquebrajarse,  y adoptar a Kairos, un tiempo de oportunidad,  más cualitativo, con la intención de  aprovecharlo y  pensar en uno de los temas más polémicos para nuestra sociedad, como es, la discriminación en general, y la sexual en particular.

En estos días,  se conmemora el día internacional contra la homofobia, y creo que no debe quedar opacado por este virus que afecta nuestros cuerpos, de forma similar a como la discriminación viene afectando a muchos cuerpos desde hace tantos años.

Los seres humanos tenemos deseos, y en base a ellos vamos construyendo nuestra vida, sin embargo, el deseo que está en la base de los demás, es el deseo de reconocimiento.

Cada uno de nosotros es quien es, no porque nosotros nos definamos, sino, porque como Heguel explicaba en su párrafo conocido como dialéctica del amo y el esclavo, (que recomiendo leer),  necesitamos que un otro nos reconozca,  generar una ida y vuelta con otro que debe ser  igual a uno, que nos confirme como plenamente humanos.

Posiblemente todos los deseos que tenemos en nuestra vida, busquen el reconocimiento de  ese semejante con el cual nos espejamos…..

El patriarcado, en mi opinión tan antiguo como la humanidad, forjo un modelo de ser hombre y de ser mujer ,según una fabricación en serie denominado matriz heterosexual ,que la  filósofa Judith Butler define como “un modelo discursivo, epistémico y hegemónico de inteligibilidad de género”, que indica que para que los cuerpos sean coherentes y tengan sentido, a un sexo determinado le corresponde un género determinado, o sea, si tengo pene me corresponde masculino ,y si tengo vulva me corresponde femenino, siendo la heterosexualidad la guía para su producción.

Como verán esta es una fábrica binaria de cuerpos,  que nos ha formado a todos y a todas;  moverse de la misma, es correr el riesgo de perder esa pertenencia al grupo, que como indique anteriormente necesitamos casi instintivamente

Sin embargo, eso no es todo, como este modelo es impuesto y dinámico, debemos a cada rato revalidar nuestra categoría de hombre o de mujer so pena de salirnos de esa matriz heterosexual  y de esa pertenencia..…

No solo somos producto de esa fábrica de cuerpos, sino también somos  agente reproductores de la misma….;…la madre que dice a su hija ante una pollera corta –no salgas así a la calle, salí como una señorita, o aquel padre que le dice a su hijo  ante un berrinche: -habla como un hombre….muestran que permanentemente vamos diseñando  cuerpos para que se encasillen en uno de esos dos casilleros.

Evidentemente esta matriz binaria genera violencias contra quienes no se reconocen en uno u otro género, pero también genera violencias para quienes estando en uno de los dos, deben permanentemente, e inconscientemente, reafirmar el género que les tocó.

Por eso, los hombres debemos actuar de cierta manera para ser ante el mundo, y  ser  ante una mujer, a la cual debemos mirarla de cierta forma, y tantas veces, violentarla de cierta manera, para no dejar dudas sobre nuestra masculinidad.

Gran parte de las violencias de nuestra sociedad hacia las mujeres están basadas en esta matriz heterosexual, y en lo que Rita Segato define como mandato de masculinidad, que según mi mirada están sumamente conectados.

Podemos así ver varios niveles de violencia: para quienes no se quieren ajustar a ese binarismo macho-hembra; para quienes sufren físicamente la mayor violencia, que son las mujeres; e incluso para quienes no pueden mostrar sentimientos y deben permanentemente demostrar que son hombres.

Desarmar la matriz heterosexual es el camino de reducir los niveles de violencia, pero para ello debemos encontrar una transversalidad de lucha, para que no solo los extremos, sino aquellos que se encuentran en ese continuo de las  diferentes sexualidades, puedan expresarse.

Pienso que tenemos que  ser pacientes con nosotros mismos, dándonos cuenta que esa matriz ha generado estos cuerpos  que reproducen inconscientemente ese molde, pero más paciencia debemos tener, para quienes han emprendido algún cambio o  transformación, y han elegido salirse del binarismo, teniendo la valentía de emprender un camino muchas veces de dolor.

Creo que ese camino es lento, y talvez lo ideal sea, que al igual que no hay un día contra la heterofobia, vaya desapareciendo el dia contra la  homofobia por haber perdido la misma,  su significado.

Pero hoy, recordar esta fecha, es no esconder una realidad, e implica incluir también a aquellos que sin ser homosexuales, son discriminados por haber elegido otro tipo de  sexualidad, una  transformación de género, o talvez, por elegir no transitar en ninguna.

  Ing Eduardo Peluso
Email:eduardopeluso@gmail.com
              Cel:1550997300
Lic.  Antropologia (UBA)