VERDAD Y TEMPORALIDAD por la Licenciada Isabel Boschi

Los conocimientos científicos y su manipulación epocal.

Dice Eduardo Peluso en las reflexiones del lunes 13/4/20: “La verdad es la mentira más exitosa”(VER REFLEXIONES…).

Adhiero al planteo de Karl Popper: para ser verdad un conocimiento debe ser falsable.

“Falsable” para una hipótesis científica significa estar expuesta a verificación. Y que todo investigador pueda tener la posibilidad de verificarla.

Con respecto a las pestes y a todo tipo de enfermedades, las teorías explicativas de siglos pasados fueron de orden religiosas, económicas, sociales o filosóficas porque los  estudiosos carecían de métodos experimentales que comprobaran sus enunciados. Algunos esclarecidos observaban, como Aristóteles; algunos pocos crearon herramientas para transformar un observable en una hipótesis verificable  hasta que surgiera una información mejor.

La ciencia es un continuo.

La especie humana es buscadora de certezas. Nos aferramos a nuestra temporalidad, a la porción de vida que nos toca vivir, como si fuera una propiedad garantizada. Nos sujetamos a normativas sociales para asegurarnos éxito, eternidad, reconocimiento propio y ajeno.

“Si fuiste buena tendrás tu recompensa” ironizaba Julia Prilustzky  Farny.

Es el  mito de portarse bien acorde con el criterio de premio-castigo.

Aristóteles dice en su “Ética a Nicómaco” que los seres humanos  buscamos la felicidad como el bien supremo. Un repaso de mi vida personal y de una cantidad enorme de gente que conozco, (con quienes podría hacer una estadística, si yo supiera hacerlo), buscamos  la dicha con conductas socialmente responsables  y a veces no lo logramos. Tampoco conseguimos  eludir algunas pestes vinculares: la pobreza, la soledad, el rechazo social, el dúo amor-desamor.

Y en ese anhelo de felicidad nos declaramos impotentes ante las variables que nos exceden e ignoramos: algunas enfermedades y la muerte.

Un hipotético biólogo que no estuviera tan triste por la pérdida de las vidas humanas por COVID-19, diría “¡Pero es que el coronavirus también quiere expandirse, como los humanos!”.

La variable temporal incide en la interpretación de la verdad del hecho histórico acorde con la conveniencia social, política, religiosa, económica, filosófica, antropológica.

Un ejemplo de ello son los artículos  del Diario “Sopa de Wuhan”, que me recomendó Elsa García. Formularon distintas apreciaciones sobre la pandemia, según la conveniencia del momento político de Italia:

  • 27/2/20: el filósofo italiano Amgaben fichó que el gobierno italiano negaba por un lado la peligrosidad del COVID_19 y por el otro aislaba poblaciones italianas contagiadas.
  • El 11/3/20: Amgaben consignó la intensificación de la paranoia al contagio que deshumanizó a sus compatriotas: los susceptibles de contagio del norte de Italia huyeron al sur. La emigración repitió una de las técnicas de supervivencia histórica en las poblaciones europeas, que así expandieron distintas  pestes en  siglos sucesivos.
  • 27/3/20: Se pregunta el filósofo: ¿cómo pudieron los italianos aceptar un confinamiento obligatorio y restricciones tan severas a su modus vivendi?

Se responde “Porque la plaga ya estaba allí”. El egoísmo, el individualismo del sálvese quien pueda son las prácticas de supervivencia cuando no aprendimos solidaridad vincular.

Este es un ejemplo de falsación popperiana  en tres tiempos (desarrollada en un mes) del observable COVID-19:1) No hay pandemia; 2) Algunos contagian: 3) Todos somos potencialmente contagiables y portadores del virus. Encerrémonos todos.

¿Cómo salir 1) de la mentira; 2) del aislamiento?

Me vuelvo escéptica y casi cartesiana: la única certeza es la incertidumbre.

Y popperiana: Nunca las verdades son definitivas.

Si vivimos creyendo en certezas, para negar la enfermedad, el dolor y la muerte,  portamos un salvavidas de plomo que finalmente nos hundirá.

Si queremos vivir con libertad, sin certezas, con ideales renovables, la única salida es la palabra, presencial, virtual, escrita, hablada o escuchada. La palabra hoy veraz, siempre verificable.

El cuerpo de cada cual está en la palabra para pronunciarnos y reflexionar juntos.

La comunicación nos salva.