REFLEXIÓN DE LUNES :Los rituales y su transformación

Durkheim estaba seguro que la sociedad era para los grupos originarios, lo que Dios para los religiosos, y contrariar las normas sociales, implicaba un castigo, como aquel que desafiaba a su Dios.

Los mitos de orígenes, marcadores principales de los destinos de cada sociedad, eran recordados permanentemente mediante  ritos, que representaban partes de ese acto originario, y que hacían recordar, con su repetición cíclica, características fundantes de ese grupo social.

Nuestra sociedad tiene diferentes ritos que esta pandemia está poniendo en riesgo….besarnos, darnos la mano, abrazarnos…….ni les cuento, el compartir un mate, o el encuentro amoroso con alguien que recién conocimos por las redes….

Nuestra sexualidad vuelve a ser atacada. Una vez más al igual que con la lepra, la peste negra o  el sida, el cuerpo  y sus fluidos son peligrosos para la humanidad….

Todas las recomendaciones pasan por evitar el contacto, mantenerse aislado. Incluso ahora, el mensaje no solo incluye el cuidado individual, sino que  ese aislamiento, es mejor hacerlo, no por uno, sino por el prójimo, por tu padre, madre,  abuelo….

¿Quién se puede oponer a estas directivas, si la medicina es quien parecería tener la verdad?

Teniendo en cuenta que cada día van aumentando las restricciones de libertad, y que esta situación de aislamiento físico podría durar mucho tiempo, están quienes  aseguran que nada será como antes, y eso es muy probable, porque todos los grupos sociales son dinámicos, pero mi  pregunta es: ¿se perderán esos rituales que nos hacen tan especiales?

¿Nuestro erotismo pasara a expresarse vía redes mucho más que cara a cara y aliento contra aliento?, ¿generaremos nuevos mecanismos de sensualidad alejados del toque de la piel?

Si hoy podemos conquistar a otra persona por las redes, si podemos autosatisfacernos viendo a nuestro  amado haciéndolo del otro lado de la pc, si para procrear ya solo se necesita un buen tubo de ensayo sin emoción……..¿Será posible que nuestros receptores sensoriales muten y se adapten a esta nueva época?,  ¿que la piel  deje su protagonismo para dárselo a la vista o al oído?, y ¿que las manos tomen un nuevo rol erótico, que es saber que tecla tocar con cada dedo para erotizar al otro?

Creo que más que nunca es el momento de potenciar ese proyecto de una sociedad en plural, donde la diferencia sea aplaudida, y de ayudar a quienes tomaron la decisión de ser otros, porque la diversidad, es la única posibilidad para que asomen más alternativas en todos los órdenes de supervivencia, siendo la sexualidad su fundamento.

 

Pienso que nos debemos sentir interpelados acerca de cómo la educación sexual podría ser fundamental para hacer más inteligible un futuro cercano, que aparece como obscuro nuevamente para quienes no estamos de acuerdo con el proyecto histórico de las cosas, y  apostamos al proyecto histórico de los vínculos

Me permito adelantar que muchos creerán que no estaría mal  dejar de tocarnos, besarnos, abrazarnos, con atendibles explicaciones de salud pública. Los que estamos convencidos  que el cuerpo es mucho más que el receptáculo del alma, necesitamos tener argumentos para defender nuestra posición una vez que esto haya pasado, y cuestionar todo tipo de certezas.

Para ello, creo que nuestra misión es seguir estudiando y aprendiendo sobre sexualidad  y otras disciplinas para permitirnos estar alertas a  la siguiente paradoja:

Se está probando en estos días, casi por obligación, que la tecnología es muy efectiva para una forma nueva de aprendizaje y comunicación, pero, y esto es lo paradójico, también es muy efectiva, para ir anulando otras formas de comunicación humana, donde el cuerpo  es el protagonista principal, y lo que sentimos a partir de su toque: amor y placer.”

Si por el contrario, dejamos que las cosas sucedan, sin cuestionarnos como juega el poder en este  acontecimiento extraordinario de la vida del mundo, volveremos a darle la razón a Foucault y seguiremos generando “cuerpos económicamente productivos y políticamente dóciles”

 

E.P