REFLEXIONES DEL LUNES – SEXUALIDAD VIRTUAL – Por Eduardo Peluso

El lenguaje es una de las instituciones más fuertes que se utilizan para modelar a una sociedad, Posiblemente esto puede suceder, porque nacemos con ese lenguaje que ya existe, nos pre configura, y sin embargo, estamos convencidos  que es nuestra creación…., como diría Derrida:

”Creemos que nosotros usamos el lenguaje, y sin embargo, el lenguaje nos usa a nosotros”

Hago esta introducción porque la antropología me enseñó a poner en duda lo obvio, lo dado, lo naturalizado, y el lenguaje parece tener esas características que a mí me despiertan más preguntas que certezas.

Cuando hablamos de sexo virtual, ¿de qué estamos hablando?

¿Qué significa que es virtual?…

Según los diccionarios y entre otras definiciones, “virtual es lo que tiene existencia aparente, y no real…. “

¿Estamos en condiciones de asegurar que la imagen que vemos del otro lado de la computadora es virtual?, por otro lado,  ¿estamos seguros que la imagen que tenemos cara a cara, donde los únicos mediadores son los ojos,  es real?

¿Nuestros sentidos dan entidad a la realidad, o la tergiversan?

¿Qué participación tiene nuestra imaginación en este juego?

Masturbarse  imaginando un cuerp, u otra imagen acústica,  ¿no es hacer sexo virtual?

Hacer el amor con tu pareja pensando en otra persona ¿es tener sexo real?

En general se dice que mantener relaciones sexuales con una persona  del otro lado de la cámara, hace que se pierda algo muy importante,  como es  el sentido del tacto, debido, a  que  los receptores de la piel son fundamentales y condicionantes para el placer.

Por otra parte ¿hay alguien que conozca más nuestro cuerpo que nosotros mismos?, y en ese caso, ¿quién sabe mejor que nosotros que es lo que nos excita?

Esto me hace reflexionar, primero,  sobre lo importante que es transmitirle a nuestra pareja que es lo que queremos, que nos gusta y que no nos gusta, y donde nos da mayor placer el toque, pero también, y a esto quería llegar, sobre lo placentero que puede resultar practicar virtualmente la sexualidad para quienes, por pudor, o por  la causa moral que surja,  su relación sexual tradicional, con o sin pandemia, se resuma a un simple contacto genital.

Uno puede preguntarse qué hubiese sido de esta pandemia sin los avances tecnológicos….pero también me  surge la pregunta, ¿hubiese sido pandemia?

En estos días la tecnología tiene un papel importante en las posibilidades de comunicación en general, y despierta nuevas alternativas  sobre  la sexualidad.

Considero que la necesidad de nuevos conocimientos tecnológicos es fundamental para poder afrontar más acompañado este momento, sin embargo, por variados motivos, existe la posibilidad de ocultar el valor de la tecnología con argumentos de los más variados.

Al contrario, el valor de la sexualidad no se puede ocultar, porque ella nos atraviesa y es inseparable del ser humano, por lo cual, la educación sexual  fue, es, y continua siendo prioritaria para que no nos sigan dominando, desde por ejemplo,  la naturalización de nuestro lenguaje.

Como corolario quisiera recordar que  “Virtual”  proviene del latín de la palabra  “virtualis”  que significa virtud  o poder, entonces, podríamos decir que el sexo virtual es casi tan antiguo como nuestro género homo, porque lejos de significar que no es real, podría ser que su significado implique  una sexualidad virtuosa y empoderada, y esta, la conseguiremos  seguramente con una buena educación sexual integral.

EP

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