Diario El Tribuno de Salta

Isabel Boschi: “Para que un pedófilo se recupere hay que creer en la posibilidad de cambio de los seres humanos ”

Isabel Boschi es licenciada en Psicología. Estudio en la UBA y con los años se especializó en terapia de pareja y familias. También es educadora sexual. En este rol, tuvo la oportunidad el año pasado de visitar Salta. Lamentablemente se encontró con una triste realidad: la negativa de que los educadores pudieran asistir al curso intensivo que dictó el Colectivo Sexológico y que los preparaba para afrontar los desafíos y cuestionamiento que tienen los niños sobre la sexualidad.

“Hablar de la sexualidad de los niños es hablar de la sexualidad de los grandes. Cuestionarse y cuestionar lo establecido”, dijo.

En diálogo con El Tribuno, Isabel Boschi explicó, como miembro de la Asociación Internacional para el Tratamiento del Ofensor Sexual, de qué se trata la pedofilia. Habló de la homosexualidad y la hipocresía de la sociedad argentina a la hora de hablar de sexo.

¿Cómo surge el Colectivo Sexológico?

El Colectivo Sexológico surge como un proyecto ideado por la Fundación Isabel Boschi. El proyecto trata de compensar las deficiencias de la educación sexual y la asistencia sexológica en lugares alejados de las grandes ciudades, en parajes donde no llega la palabra ni la mirada respetuosa de educadores sexuales y sexólogos clínicos.

¿Cómo se accede?

Funciona a través de invitaciones por parte de las escuelas. Nos piden cursos informativos y formación para sus docentes. A veces a través de pedidos de pacientes. También está el tema de los docentes. Tratamos de hacer reuniones esclarecedoras sobre la sexualidad humana. Como suspendemos el trabajo de aula y consultorio, si pueden deben pedir a las entidades comunitarias para pagarnos esta tarea que suple una carencia educativa y sanitaria a nivel nacional.

¿Qué opina de cómo ven la sexualidad los argentinos? En los medios de comunicación se vende el mensaje de sexualidad libre o eso se quiere aparentar, mientras que a la hora de tratar temas centrales como matrimonio igualitario, trabajo sexual legal o aborto, la cosa cambia…

En realidad, se oculta, se disfraza. Sobre todo en las grandes ciudades con una apariencia progresista y desprejuiciada, mientras que se espesa en sociedades alejadas de los grandes centros urbanos, comandados por autoridades dogmáticas que saben que el conocimiento, la verdad científica es peligrosa porque critica el statu quo. Todo cuestionamiento sobre temas sociales, como hace la ciencia, amenaza a que normas establecidas para la población sean cuestionadas. La gran venta de sexualidad libre es una hipocresía, porque muestra el lado comercial, grotesco y exageradamente erotizante del sexo. Lo que genera una sensación de ­cómo nos hemos liberado de las ideas anacrónicas! Pero los grandes temas como el matrimonio igualitario, el trabajo sexual legal y el aborto, que deberían ser tema de amplios debates de la sociedad, no se encaran sino con burlas y respeto reverencial sin discusión, como en la época de los bisabuelos: “De esto no se habla”.

¿Cuáles son la consultas más comunes?

Las consultas más comunes que recibo en las grandes ciudades se refiere a parejas jóvenes en época de criar a los hijos pequeños, en general dos o tres, que no tienen tiempo, están agotados, se ponen de malhumor en el momento de ira a la cama, porque los tendió la fatiga diaria. Esto deviene en falta de deseo sexual, necesidad de la revisión de los roles parentales y conyugales, además de un planteo existencial de si sus vidas se reducen a proporcionarles toda suerte de bienestar a sus hijos de acá a su mayoría de edad, a costa de su propia intimidad.Los diarios urbanos de este momento reflejan el desconcierto con que padres, con su mejor voluntad, siembran el camino de su separación afectiva.

Existe en el mito de que, en general, los hombres parecen ser más reticentes a hacer una consulta a un psicólogo, y más si es sobre sexo… ¿Es así?

Muchos hombres aceptan a regañadientes acompañar a sus mujeres a terapia de pareja. Después se comprometen con la terapia, porque yo tengo mucha experiencia en el tratamiento de los varones, los entiendo y los quiero. En el caso de tratamiento de hombres solos, ellos buscan ayuda y tratan de aprovecharla al máximo.

¿Aumentaron los casos de pedofilia o en realidad ahora se conocen más por su difusión?

Los casos de pedofilia son tan viejos como la humanidad. Pedofilia significa amor a los niños y sabemos que culturas como la griega favorecía la paideia, la conducción y enamoramiento del alumno hacia su maestro. Ahora se difunde porque la tecnología nos avisa de lo que sucede en el mundo al instante. Además, porque el marketing de los tratantes de niños da muchos réditos, por lo que se investigó.

¿Cuáles son las razones psicológicas del pedófilo?

El perfil del pedófilo responde a diferentes razones. El factor común que encontré en ellos es una profunda fijación a etapas tempranas de su vida, placenteras y displacenteras, que determinaron un “imprinting”, que tiene que actualizar cada vez que se relacionan afectiva o sexualmente con un niño. Es como la adoración que muchos padres y madres tienen con sus hijos, pero sin controlarse en el plano sexual.

Como padres o educadores, ¿qué hacer si detectamos esta tendencia? Los padres y madres deberían hacer cursos, como el resto de la población, sobre estos temas para poder detectarlos, porque no existe un perfil único. ¿Un pedófilo se regenera?

En cuanto a los resultados de las terapias de ofensores sexuales, como miembro de la Asociación Internacional del Tratamiento del Ofensor Sexual (Iatso) y de la que soy miembro hace 20 años, investigando y trabajando en el tema, puedo decir que depende de las condiciones sociales y de cómo el individuo se sienta durante el tratamiento, lo que va a ayudar a que tenga un nivel de receptividad y empatía humana. A lo que hay que sumarle, además, que la terapeuta crea en el consultante y en las posibilidades de cambio de los seres humanos. Por supuesto se deben aplicar métodos terapeúticos expertos y adecuados.

En Salta, la ley de educación sexual no se aplica. ¿Cuál es el temor común de los adultos a la hora de hablar de sexo con los chicos?

Los padres que piden educación sexual para sus hijos, lo cual es un derecho inalienable, deberían hacer una manifestación continua. Personalmente, sé que se opone el obispo de Salta, como pudimos experimentar en el Congreso de Sexología de Salta, el año pasado. A los maestros no se les dio licencia para concurrir al Congreso de Educación Sexual de Fesea (Federación Sexológica Argentina) y tuvieron que pedir permiso médico para que no les descontaran los tres días de formación intensiva y así, en algún momento, poder educar a los niños. Tampoco les enviaron el material del Ministerio de la Nación. El temor es que hablar de la sexualidad de los niños es hablar de la sexualidad de los adultos. Cuestionarse y cuestionar lo establecido, respetar el cuerpo y las opiniones propias y ajenas sobre las actitudes y sentimientos sexuales que no dañen a los demás ni a sí mismos.

¿Cómo encarar el tema de la sexualidad con los chicos?

A los niños hay que enseñarles a sentir, a respetar su cuerpo y el ajeno, a decir: “Me gusta”, o “No me gusta”, a escuchar, a opinar sobre lo que sienten y les provoca aceptación o rechazo, a expresar el afecto con delicadeza, a sentir placer corporal. No hablo de masturbarse, eso lo aprenden solos desde antes de nacer, como dicen las ecografías de fetos en el útero.

Cuando se habla de los casos de mujeres agredidas por sus parejas, muchos se preguntan ¿por qué no los dejan? Más allá de los factores económicos y familiares, ¿existe alguna patología en estas mujeres?

Cuando se habla de parejas, de hombre maltratador y mujer agredida se habla de un sistema relacional que se ha desarrollado a través del tiempo. Ella puede traer una experiencia en su familia de origen, en la que aprendió a ser maltratada que le hace naturalizar el maltrato de él. Cree que así se debe tratar a las mujeres. Su inseguridad, su sometimiento moral le impiden separarse de su maltratador. Recibe de él algo malo y feo pero no puede elegir algo distinto porque no sabe que puede aprender a sentirse digna, querida, apreciada. Es cuestión de variar la autoestima y la mirada sobre sí misma.

La iglesia y algunos especialistas hablan de la homosexualidad como una conducta adquirida que puede modificarse…

La homosexualidad, como atracción hacia personas del mismo sexo, no suele modificarse. Lo que es más factible es el control de los impulsos de tener relaciones con personas del mismo sexo. Pero su imaginario erótico no varió. En una sociedad resultadista como la nuestra, importan más las apariencias que lo que la gente siente, desea, anhela. Algunos maestros de la Sexología creían que la clínica sexológica era omnipotente y le atribuían a la terapia una capacidad de cambio en la orientación sexual de los consultantes. No se puede generalizar, pero cuando vemos a gente gay, sentimos que se identifican con su elección sexual y que el único problema que tienen es que la sociedad, o una parte de ellas, los prejuzga. La Organización Mundial de la Salud decidió que la homosexualidad no es una patología, sino uno de los variados aspectos de la diversidad sexual, que no atentan contra la normalidad sino contra el prejuicio.

En la sociedad argentina, la homosexualidad para muchos es un problema…

Cuando desaparezca el prejuicio en la orientación sexual desaparecerá el tema de la homosexualidad como problema. Una sociedad como la nuestra suele comportarse con poco compromiso y disciplina mental. Es apasionada pero poco científica. Le encanta el autoritarismo, el rigor, la severidad. Así delega la disciplina en otros y sigue haraganeando sin cumplir con una ética de comprender, ayudar y participar de los problemas humanos.

Las frases

  • “Los padres y madres deberían hacer cursos, como el resto de la población, sobre estos temas”.
  • “Los padres que piden educación sexual para sus hijos, lo cual es un derecho inalienable, deberían manifestarse”.
  • “A los niños hay que enseñarles a sentir, a respetar su cuerpo y el ajeno, a decir: “Me gusta’ o “No me gusta’”.
  • “Todo cuestionamiento sobre temas sociales amenaza a que normas establecidas para la población sean cuestionadas”.
  • “Las consultas más comunes que recibo en las grandes ciudades se refiere a parejas jóvenes”.
  • “Pedofilia significa amor a los niños y sabemos que culturas como la griega favorecía la paideia”.