CUANDO HABLAR CON LOS HIJOS?

 

“Para vivir la sexualidad de manera armoniosa, los púberes necesitan de adultos idóneos que alienten su desarrollo emocional y los ayuden a reconocer su crecimiento”, señala la autora, que nos hace una invitación a madurar en familia.

Diez razones que los padres aducen para no hablar con sus hijos:

Dicen los padres:
1-  Voy a esperar a que mi hijo pregunte.
2-  No sabría qué decirle.
3-  Ya sabrá de sexo a su tiempo.
4-  No tiene curiosidad por los temas sexua­les. Es muy chica.
5-  No quiero “despertar al ciervo dormido”. Si le hablo de sexo va a querer tener sexo.
6-  Soy tímido. No encuentro las palabras apropiadas para hablarle.
7-  Creo que es forzar la situación si no me habla por su propia voluntad. Pero habla con sus amigos.
8-     Mis padres nunca me hablaron de sexua­lidad y soy una persona de bien.
9-     Los únicos que tenernos derecho de decidir si darnos educación a los chicos somos los padres.
10-  ¿Para qué sirve al fin la Educación Sexual? ¿No aprenden todo instintiva­mente?
Éstas son algunas ideas que provienen de experiencias de otros países de avanzada en el orden social (Suecia, Holanda, Cuba, Fin­landia, Noruega, junto con algunas regio­nes progresistas de Estados Unidos) quie­nes desde hace tiempo implementaron la Educación Sexual.Respuestas y comentarios a las creencias de los padres1- La motivación de los niños para pre­guntar no se limita a adquirir conocimien­tos sobre la sexualidad. En muchas opor­tunidades quieren:

a) Comprobar que la respuesta de los padres u otros adultos coincide con las que ellos tie­nen, para ver si están equivocados o no.
b)  Buscan descubrir por qué los temas sexua­les-incomodan a los padres. ¿Tal vez porque la sexualidad es algo “malo”? ¿O porque los padres lo excluyen de la relación íntima entre ellos dos, aunque quieran a su hijo?
c)   Quieren legalizar que no es malo tener curiosidad sexual. Si los padres hablan de ello, no debe de ser tan peligroso hablar y preguntar sobre las relaciones sexuales entre varón y mujer, el parto, la fecundación, etc.
2- Los padres que no sepan cómo encarar un tema sexual pueden hablarlo con los maestros, educadores sexuales, pediatras for­mados como sexólogos. Existe en las librerías una cantidad enorme de libros sobre Educación Sexual para infan­tes, púberes – adolescentes y para gente joven que se pueden hojear en los locales de venta, y preguntar a los empleados de buenas libre­rías para que los asesoren. Mirando esos libros, videos educativos, estu­diando por Internet, haciendo cursos de edu­cación sexual para padres, podrán decirle a su hijo o hija: eso lo puedo averiguar mejor en estos libros, o bien buscar información junto al hijo por Internet. No hay que saber todo, sino saber dónde buscar lo que quiero saber. Y si no sé dónde buscar, preguntar a alguien que sepa el lugar para informarnos3- Por supuesto que el propio cuerpo y las experiencias de la vida le enseñarán, a los ahora prepúberes, a vivir su sexualidad. Pero para aprender a ser sexuales en esta sociedad necesitan de la palabra esclarece­dora de los adultos responsables: padres, maestros, referentes que los acompañarán para hacer más amable el misterioso mundo del sexo signado negativamente por la cul­tura judeocristiana.

4- En un taller en el que trabajé junto con docentes, padres y niños de entre 10 y 11 arios, los padres dijeron que sus hijos no tenían curiosidad sobre temas sexuales.

LA CURIOSIDAD INFANTIL20 de los 27 niños del grupo formularon pre­guntas impactantes que sus padres ni ima­ginaban que podían pensar, a saber:
a)     ¿Qué es el Viagra?
b)     ¿Qué es el Kamasutra?
c)     ¿Qué es el SIDA?
d)     ¿Qué diferencia existe entre el abuso sexual y el acoso sexual?
e)     ¿Qué es lo bueno y lo malo del sexo?
f)      ¿Qué quiere decir “guasca”?
g)     ¿Por qué me salen granitos en la cara?
h)     ¿Cómo sabe un escultor expresar la belleza de la época en la escultura desnuda?
i)      ¿Por qué los varones se burlan de las mujeres cuando decimos que nos gusta un chico?
j) Cuando éramos chicos no teníamos ver­güenza de estar desnudos. ¿Por qué ahora sí?
 k) ¿Cómo hace un hombre para poner el pene dentro de una mujer?
I)      ¿Cómo me protejo del abuso sexual?
II)    ¿Por qué algunos bebés nacen por cesá­rea?
m)   ¿Cómo puedo hacer para que no me quieran sólo por mi apariencia?
n)     ¡Tengo un cuerpazo! ¿Cómo hago para que no se note que me da vergüenza?
REFLEXIONES SOBRE LAS PREGUNTASEstos niños cuyos padres ignoran todo lo que ellos saben, reciben información por distintos medios: por los amigos, por los parientes mayores, por Internet, por la escuela, por lecturas, y por toda la tecnolo­gía, TV, cine, que aporta conocimientos. Sólo necesitan que un adulto confiable acompañe el interés por cada tema. No les falta información sino una guía que les enseñe a ser éticos ante cada descubrimiento y sentimiento sexual. Cada saber implica un costo. Nunca se es igual después de haber comido del fruto del árbol de la ciencia del Paraíso Terrenal, creado por Jehová, según La Biblia. El Paraíso Terrenal era el del no saber. La ciencia humana nos obliga a comprometernos con nuestro saber y a pagar el precio de la duda y de la incertidumbre, de la vergüenza y culpa, por nuestra indefensión e ignoran­cia, antes de creer que conseguimos la verdad.5- Los padres tienen razón cuando temen no poder frenar el impulso puberal. La pubertad (cambios orgánicos) y la adoles­cencia (cambios sociales, psicológicos, afec­tivos) son imparables. Padres y maestros funcionan como regulado­res de los impulsos tanto sexuales como agre­sivos, brindándoles contención afectiva e inte­lectual y recordándole las normas sociales. Los padres no tienen la culpa de la sexuali­dad de sus hijos, salvo cuando no la recono­cen y no ven el cambio. Cada púber despierta a la sexualidad según su propia genética, su educación familiar, y los valores de la sociedad que habita. Para que esa sexualidad sea armoniosa, ese púber necesita que la intervención del adulto sea lo más idónea posible. Deben alentar el desarrollo emocional y ayudarlos a recono­cer el crecimiento fisico acompañándolo con ideas de responsabilidad por la fortuna a la que accede, no por la culpa y la vergüenza por crecer.

6-  Una fórmula para los padres tímidos es la siguiente: “Cuando yo era chico no me atre­vía a preguntar a mis padres sobre temas sexuales porque creía que se iban a enojar. Ahora me preocupa que tengas alguna pre­gunta y te pase como me pasaba a mí. Estoy dispuesto a escucharte ya tratar de respon­derte según lo que yo sé.”

7-  Los amigos y compañeros de sus hijos también pueden ser una buena fuente de información. Pero la que valida todo ese saber es la ver­sión adulta. El conocimiento sexual de un niño es una construcción que se establece a través de todas las fuentes de información que le llegan. Aunque sean contradictorias. Con el tiempo y el estudio aprenderá a selec­cionar lo correcto de lo incorrecto.

8-Muchas generaciones carecieron de nocio­nes científicas de la sexualidad y se guiaron por mitos (no hay que bañarse durante la menstruación porque te podés morir). Cuando no existen explicaciones científicas la sustituyen los mitos, conocimientos no verificados. Algunos mitos fueron inocuos. Otros fue­ron dañinos y culpógenos (Ej.: masturbarse saca pelos en las manos, es un pecado mor­tal, te quita el deseo de amar). Ignorar lo sexual tuvo costos sociales: dere­cho de pernada, histerectomía, violaciones, infecciones durante el parto, inadecuada crianza del bebé, etc.). Pese a todo, la humanidad sobrevivió. La vida se impuso a la muerte. Gracias al deseo sexual. La Educación Sexual Integral significa una actitud positiva hacia los sentimientos sexua­les, una exigencia de conocimiento, una acti­tud de responsabilidad hacia la procreación voluntaria y un reconocimiento de respeto hacia el placer, creador por excelencia de la cultura y de la humanidad.

9- Mi consultorio sexológico desborda de gente cuyos padres fueron objetores de con­ciencia. Es decir: se oponían a que nadie más que ellos les diera educación sexual. Además de ser esto imposible porque los niños viven en sociedad, ellos no les hablaban por falta de tiempo, de disposición, por temor de ver reflejada su propia sexualidad en la palabra que expresaban a sus hijos. Parafilias (perversiones para el psicoanálisis y la ley), disfunciones sexuales, (dificultades en la relación sexual), temas de género mas­culino y femenino, temas de orientación sexual, se constituyen en problemas porque nunca hablaron de ellas. Las conductas sexuales conflictivas son hijas de la ignorancia, que se esfuma como la niebla ante la llegada del sol, con la palabra científica y el per­miso personal para gozar.

10- Contrario a lo que decía el psicoanalista Arnaldo Rascovsky, los niños de nuestra sociedad no aprenden solos su sexualidad, porque la fuerte represión que pesa sobre la sexualidad infantil se los impide. El acompañamiento adulto sano, a través del hablar sobre temas sexuales, legaliza los contenidos y los compromete a una sexualidad responsable. No todas las personas tuvieron, tienen o tendrán relaciones sexuales. Pero la condición humana incluye el ser sexuales como varón, mujer o ambiguos. Tenemos que decirles a los niños que todos nacimos y moriremos con sentimientos sexuales, deseos sexuales y con la posibilidad de sentir placer y de procrear si así lo decidimos.

 

Licenciada en Psicología. Terapeuta de parejas y familias. Sexóloga clínica. Educadora sexual. Presidenta de la Fundación Isabel Boschi.  sanssa@live.com www.colectiyosexologico.com.ar

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