El debate por la despenalización del aborto

En tanto educador sexual considero oportuno comentar algunas cuestiones vinculadas al debate, que recientemente ha comenzado en el parlamento, sobre la des-penalización del aborto. Estos comentarios no importan tanto por ser míos, sino que porque se vinculan a la materia que dicto.

En primer lugar me parece fundamental aclarar que lo que se debate NO es si deberían promoverse los abortos. Lo que está discutiendo el parlamento argentino es: ¿corresponde tipificar al aborto como un delito penal y por lo tanto hacer una delincuente de toda mujer que aborte? La ley vigente, que así lo afirma, no soluciona problemas muy graves que padece nuestra sociedad.

Hoy en día las mujeres que pueden pagar por un aborto (encarecido por la clandestinidad) son las que quizás recibirán un tratamiento en adecuadas condiciones de higiene y cuidado. Las otras… corren riesgos de enfermar, padecer secuelas como la infertilidad, o morir. La criminalización del aborto acarrea que las personas humildes reciban prestaciones inadecuadas, y además promueve la formación de organizaciones delictivas y por lo tanto también la corrupción de funcionarios públicos.

 

Un embrión humano no puede defender su propio caso, y por  eso quienes queremos defender la vida intentamos hacer todo lo posible para reducir el número de abortos, pero quienes piensan que la des-penalización contribuiría a que aumente al número de abortos, se equivocan. A veces la embarazada que decide abortar lo hace pese a que en otro contexto social tal vez aceptaría que su feto merecería vivir. Mas de una llega a abortar porque las circunstancias de su vida le impiden hacerse cargo de la crianza del futuro bebé. Los que se oponen a la des-criminalización no consideran que cuando abortar ya no sea una actividad criminal y clandestina, habrá mas  posibilidades para que una mujer que solicite esa intervención sea asesorada por trabajadores sociales que indaguen si sería posible que acepte algún tipo de ayuda para poder sostener el embarazo y llevarlo a término, para luego (tal vez) dar el bebé en adopción.

A quienes objeten que estoy hablando de “argentina año verde”, apenado les respondo que tienen razón. Hoy parece muy improbable que logremos reducir el número de abortos por implementar adecuadas políticas de apoyo al embarazo, la maternidad y la adopción. Pero ¿Porqué, viendo esta claudicación de nuestra sociedad, estigmatizamos y dejamos solas a las embarazadas? ¿Es en castigo porque no evitaron oportunamente el embarazo, porque no se cuidaron diciendo que NO? Si ese fuese el motivo, si considerásemos que deben hacerse cargo de si mismas por una responsablidad personal en generar el problema que enfrentan, ¿dejaremos entonces que los enfermos de EPOC, o de cáncer de pulmón, se hagan cargo por si mismos de las consecuencias de no haber podido decir que NO y en cambio haber sido sumisos clientes de las compañías tabacaleras?

Volvamos a la polémica entre quienes quieren defender el derecho a la vida de un embrión y quienes abogan por el derecho de una embarazada a abortar. Personalmente opino que nuestras leyes deberían cambiar y apoyar que todas las personas (incluyendo a las mujeres que elijan abortar) puedan ejercer el derecho a disponer sobre sus propios cuerpos y vidas. Pero esta opinión personal no es lo que busco difundir con este escrito. Lo que me interesa es explicar qué podemos hacer para que disminuya de manera significativa el número de abortos que se practiquen de aquí en mas. Para que disminuya de manera sensible el número de abortos, existe un recurso mucho mas efectivo que el de prohibir los abortos, que seguramente se seguirán haciendo (dentro o fuera de la ley).

 

El número de abortos con seguridad que disminuirá drásticamente cuando se cumpla DEBIDAMENTE con las leyes sobre la Educación Sexual Integral! Por ejemplo: De poco sirve que el gobierno reparta preservativos gratis, si al mismo tiempo se consiente la formación de referentes en moral sexual que consideran -y difunden la creencia- de que mejor sería no usarlos.

 

La ley exige –y esto hoy en día no se cumple- que TODO futuro educador reciba la materia Educación Sexual Integral LAICA y ACTUALIZADA en la institución en la que se forma. Sin embargo las instituciones que forman a los educadores en moral sexual religiosa y referentes en moral sexual no cumplen con esta ley. Hoy en día, los Rabinos (formados en el Seminario Rabínico Latino Americano), los Curas (del Seminario Teológico de la U.C.A.) y los Pastores protestantes (que hasta hace poco se formaban en el ISEDET), todavía no reciben una educación sexual laica y actualizada como parte integral de su formación. El resultado es que esas personas opinan, con las mejores intenciones, sobre cómo deberían ser la leyes que gobiernen a todos los argentinos (incluyendo a los agnósticos), pero no cumplen con las leyes que les exigen que se eduquen antes de accionar como formadores de opinión.

 

En mi opinión, es perjudicial una frontal polémica entre los educadores sexuales y las personas que -con las mejores intenciones y de buena fe- opinan sobre estas cuestiones sin el beneficio de una educación sexual integral. Una medida simple, que probablemente a la larga sea efectiva para reducir el número de abortos que se practiquen sería recordarle a la clase política -y a la opinión pública- que no corresponde que los seminarios de formación teológica sigan sin cumplir con la ley.

 

La educación sexual llevada a los claustros religiosos podría –a la larga- ayudarlos en su misión de ayudar al prójimo. ¿Acaso los referentes religiosos tanto Católicos, como Judíos y Evangélicos no coinciden en que “No Matarás”, y sin embargo designan capellanes militares que llevan consuelo espiritual a quienes van a entrenarse para el combate, para matar mientras enarbolan las banderas de los poderes terrenales? ¿Entonces porqué esos mismos referentes no se acercan con comprensión y compasión a las mujeres y niñas embarazadas? ¿Acaso no son necesarios para acompañarlas en un momento que para casi todas es de un profundo dolor y que muchas atravesarán en soledad emocional y espiritual? Esto seguirá siendo así aún cuando abortar fuese legal. Si los referentes y formadores en moral sexual deponen la actitud de querer imponer dogmáticamente su criterio a toda una sociedad, podrán acompañarlas mejor, con humildad, renunciando a querer tener la razón y con amor a la vida, y sin echar mas leña al fuego de los sentimientos de culpa.

 

cálidamente

Marcelo Aptekmann

Psicólogo, Sexólogo educativo

Miembro de la Fundación Isabel Boschi