VIOLETA

La vida va dando giros, y lo que creíamos para siempre puede

transformarse en un punto y a parte en nuestra historia.

La estructura de creer controlar lo que nos va sucediendo nos

sumerge en un sinfín de preguntas sin respuestas que nos hace parar-

nos desde otro lugar.

¿Qué es la felicidad? ¿Qué queremos y hacia dónde vamos?

¿Estamos en el lugar correcto o sólo seguimos ahí porque la vida

nos impulsa a continuar con lo que un día dijimos que sería así?

A veces el amor duele tanto como el desamor. Los seres humanos

somos tan capaces de resolver algunas cuestiones, pero cuando se

trata del corazón… Hacemos estupideces, pensamos estupideces y

nos acobardamos.

El desamor duele, porque cuando uno descubre que ha dejado de

amar, las dudas y el coraje de tener que decirle al otro lo que real-

mente está pasando… Es terrible.

Uno no elige a quien amar… El amor es algo efímero que pasa por

nuestra vida, así, de repente. Y dejar de amar es tan doloroso para

el que deja de hacerlo, como para el que aún sigue amando, o eso

cree que está haciendo… Porque el amor si aparece así de un día para

otro… Pero el desamor no, el desamor va silencioso, traicionero… Va

como acovachando recuerdos, nostalgias y nos hace creer que toda-

vía amamos como el primer día. En realidad, lo que amamos es eso

que fuimos, cuando realmente estábamos amándonos.

La vida, inesperadamente me puso en este lugar y en medio de

esta improvisación de situaciones que nos van sorprendiendo descu-

brí que el amor es compartir la vida. Es el abrazo en la tormenta. Es

compartir la emoción de un paisaje, el sonido del mar dentro de un caracol.

El amor es ese yuyo que crece en una maceta que nadie riega, es

el agua que se escurre por los dedos mientras te lavas las manos y el

no sé de una mañana gris.

El amor es la confianza de saber que hay alguien más que nos levante del suelo

Cuando supongamos que no podremos seguir…

Y mientras este mundo nuevo, de conversaciones superficiales…

Mientras este nuevo mundo, nos informa que conocer a otros

Ya no es cara a cara y que las flores han perdido su perfume…

Mientras este nuevo mundo nos empuja al temor que significa

Volver a sentir, para no volver heridos… el amor es mucho más

Que un refugio, para los que creemos que podría durar… para siempre.

 

Silvina Brugue