Los rituales y las fiestas comerciales. Por Isabel Boschi

mamushkaEl taller “Mi madre, mi hija y yo” que coordiné en la Fundación Isabel Boschi el 30 de octubre entre las 18 y las 24 horas, reverdeció las viejas críticas a las fechas comerciales.

Se desvalorizan las celebraciones tradicionales (de nuestra tradición o de otras, en un país  como Argentina, que es un crisol de etnias) con el argumento de que con ellas, los comerciantes  se llenan sus bolsillos.

O que son foráneas. Como si todos, salvo los pueblos originarios, no fuéramos hijos o nietos de foráneos.

El domingo 30 culminaba el “Mes de las Madres”, sucedido por el 31 de octubre, Fiesta de las Brujas o Halloween, tradición de los pueblos nórdicos; y al 1 de noviembre, Día de Todos los Muertos, al que sigue el 2 de noviembre con la conmemoración del Día de  Todos los Santos.

Estas dos fechas las incorporó la Iglesia Católica  para transformar en fiestas cristianas a las antiguas fiestas paganas. Un gran sincretismo.

Como toda nuestra cultura.

Nuestros hermanos mejicanos celebran y conmemoran a sus muertos bailando y comiendo junto a sus tumbas en los cementerios de sus ciudades y pueblos, con la alegría de considerar que los difuntos los acompañan en la parranda.

De trascender se trata, en los seres humanos. Entre los vivos y los muertos.

Es por eso que uní la relación trasgeneracional  abuela-madre-hija, que Freud, el padre del psicoanálisis, catalogó de “devastadora”, porque la decepción de la hija mujer que siempre pide a su madre lo que ella no le dio, no se supera jamás .Dicen que es el falo. El poder. Que en realidad no lo tiene nadie.

Dispuesta a investigar si es cierto que este odio madre hijas es insuperable decidí investigarlo con los recursos de la observación, la escucha, el diálogo y el encuentro entre mujeres de diversas edades, niveles educativos, profesiones y oficios en número de dieciséis. Mostraron,  fotos de sus madres, propias y de sus hijas.

Participaron casi todas  ante las preguntas sobre de qué forma habían influido sus respectivas madres en la formación de género femenino, en sus conductas y cómo cada una de ellas  creía haber mantenido o  cambiado el relato de su madre a su hija.

Hablaron mucho, comentaron después en el recreo.

La conclusión la introdujo la siempre lúcida Yamila, la secretaria de la Fundación,  con una figura de  kokeshi, (las muñecas inclusivas) donde una mujercita expresa sonriente que nunca terminaremos de conocerla.

Es así. Somos capa sobre capa. De madres a hijas.

Lo que quedó como saldo es el reflexionar en conjunto sobre nuestros odios y amores, reparaciones e identificaciones con la madre de nuestra infancia.

Pasar revista a la vida de las mujeres de atravesaron épocas más siniestras en las conductas machistas aún que las actuales, en que los roles eran rígidos, se suavizó por el hecho de poder hacerlo en conjunto , de  poder trascender el daño ocasional que involuntariamente nos causaron, con la esperanza de los logros de las hijas.

Quedó una intensa camaradería gestada en dos horas de taller más  dos horas de espectadoras de la película peruana “La teta asustada”, con la impecable guía de nuestro antropólogo de cabecera Eduardo Peluso.

Eduardo nos ubicó en la época de las violaciones de Sendero Luminoso en el norte peruano y en las tradiciones de los pueblos originarios  quienes creían que la mujer violada genera una hija sin alma.

Los rituales de la muerte reaparecieron bellamente con un sentido etnográfico, profundo y emotivo.

Para dar la nota gastronómica-folklórica hubo papitas andinas, empanadas, bocadillos de seso (de vaca) y en ese momento se hizo un profundo silencio para celebrar la posibilidad de comer en grupo.

Ritual comercial, o no, vale la pena reunirse con amigos para reflexionar sobre costumbres en las que creemos hasta ahí nomás. Pero que las hay, las hay.

Veremos que nos depara el destino en el fuego del asado, la tinta de las lecturas y el tinto que acompaña toda reunión, el 12 de noviembre a las 19 horas en la Fundación Isabel Boschi para celebrar el Día de la Tradición.

El que sepa encender un fuego que aporte el primer tutorial.

Se aceptan sugerencias.

Siempre los esperamos.