Aprendiendo del Otro.

violenciaLa violencia permea numerosos aspectos de la vida social, sin embargo, es una palabra tan compleja que cuesta ponerse de acuerdo en cuanto a su alcance, formas y modalidades. Nos cuesta poder entender porque el mundo esta tan violento, y  alguno de nosotros, tenemos la impresión que esa violencia  está llegando, día a día, a un punto de no retorno.

Por supuesto, que muchos podrán argumentar que el mundo siempre estuvo en guerra y que además el ser humano es intrínsecamente violento….y es posible….pero esas posiciones, sin dejar de ser atendibles, nos paralizan, porque no dan alternativa para que pensemos en la dinámica del cambio, fundamental para el pensamiento de una mejor convivencia.

Si nos ponemos a analizar la historia, encontraremos muchos principios que hemos naturalizado y entendido como irremediables porque no nos tomamos el tiempo y el espacio para evaluarlos. El rol del Estado es uno de esos principios.

Nuestra cultura occidental grabo a fuego que los humanos racionales  crearon el Estado como institución que regula los actos de los ciudadanos, y que fundamentalmente, es quien dispone de la razón y de la “violencia legítima” evitando lo que en su momento, sin la racionalidad del Estado, era la guerra de todos contra todos….

Esto significa que hay una “violencia legítima”, naturalizada, aceptada, incorporada por la educación estatal, que crea nuestras formas de visión y división del mundo, de la sociedad y de lo que está bien o está mal, o sea, va formando nuestra moral.

Por otro lado, cada uno de nosotros tiene su ética, o sea la posibilidad de reflexión crítica acerca de la moral o las morales.

Todos disponemos de una moral,  no existe alguien sin moral, sin embargo, lo que sí existe, es la falta de reflexión critica acerca de las morales, o sea la falta de Ética.

Los escépticos o sea quienes no creen en nada, no poseen ética, ya que para ellos, nada puede ser categorizado como bien o mal objetivamente…..pero la posición más extrema es la de  los fundamentalistas, ya que ellos no aceptan otra opción que la suya, fanática, dogmática y absoluta.

 En un orden fuera de lo moral y más cercano a la lógica, estamos aceptando ciertas premisas y principios que antes se las incorporábamos a grupos que catalogábamos como ignorantes e incivilizados. El principio de no contradicción, es un principio clásico de la lógica y la filosofía, según el cual una proposición y su negación no pueden ser ambas verdaderas al mismo tiempo y en el mismo sentido.

Hoy en nuestra sociedad estamos  viviendo situaciones donde ese principio es permanentemente violado, y eso no es lo peor, lo grave es que nosotros como ciudadanos aceptamos naturalmente esa posibilidad….

¿Puede alguien ser culpable e inocente al mismo tiempo? , ¿Pueden convivir  dos posiciones tan antagónicas? ¿Una mostrando gente robándose dinero y otra diciendo que eso no es así , y ambas  justificadas y defendidas férreamente?  ¿dónde queda la verdad, ese bien preciado por la humanidad y que ha buscado el hombre desde sus orígenes?  

¿Esto significa que estamos en una regresión hacía la animalidad? ¿Qué estamos perdiendo la capacidad de racionalizar, o que lamentablemente, los representantes del Estado laico  intentan fabricar un fundamentalismo que encuentra tierra fecunda ante el vacío de absoluto que dejo la religión?    

Nuestra soberbia occidental afirmaba que la ausencia de un marco estatal en las culturas originarias  implicaba ignorancia…..sin embargo, hoy podemos inferir que estas sociedades luchaban contra la emergencia de un poder que comenzara a fomentar la desigualdad.

 De forma inconsciente o no, los grupos originarios trataban de evitar la formación del poder concentrado del Estado, luchaban de diferentes maneras inclusiva con la guerra  contra el surgimiento del mismo, o más claramente contra el surgimiento del poder de uno. 

En estas comunidades originarias el poder era social, y ponían en aquel individuo al que le daban la autoridad, tantas obligaciones y tan pocos derechos que generaba la imposibilidad de ejercer ningún tipo de abuso de la misma.

Los valores sociales  son dinámicos, sin embargo, hay algunos  valores occidentales como la tolerancia, la honestidad, la voluntad, el respeto por el pensamiento ajeno, entre otros, que nuestra sociedad está perdiendo, o por lo menos están siendo desacreditados, hay otros como la reciprocidad y la búsqueda de la igualdad que casi han sido eliminados  de nuestro lenguaje.

En el orden local, estuvimos y estamos sufriendo una división social muy dolorosa, donde familias y amigos se han distanciado solamente por pensar diferente. La violencia se apodero de nuestro lenguaje, y por una ideología, hemos llegado a arriesgar relaciones con nuestros seres queridos.

Esta falta de Ética  que permitiría aceptar la mirada o el pensamiento diferente se ha apoderado de muchos de nosotros, generando niveles de violencia que no permiten volver a reconocerse en el espejo de ese otro, que hasta hace poco amábamos profundamente.

Muchas veces la violencia es física, otras veces esa violencia es verbal, directa, de frente, y otras sutil, hipócrita y silenciosa….pero en todos los casos, son relaciones de poder necesariamente asimétricas y cuyo fin es la dominación del otro.

Cada una de ellas genera diferentes heridas, externas la primera, internas y en el alma las segundas…

¿Cómo podemos lograr volver atrás y mejorarnos como individuos y  como sociedad?

La violencia, decía Juan Pablo II es una espiral creciente que solamente puede limitarla el milagro del perdón, y, sin entrar en aspectos religiosos, creo que hay que ir a la etimología de la palabra perdón….”per donare”, implica dar repetidamente, obsequiar gratuitamente….

Nuestra cultura fue separándose del reino animal, construyendo  desde el original instinto de reproducción y conservación,  la capacidad de amar. Creo que debemos utilizar  este sentimiento construido en pos de regalar al otro el perdón y el arrepentimiento, sin esperar nada a cambio, porque es una demostración que lo absurdo tiene un límite.

El tiempo pasa, nosotros también pasaremos,  la violencia Estatal de las originales guerras va mutando hacia otro tipo de violencia que tiene base en la desigualdad social y económica, en la necesidad de unos pocos de someter a otros a sus intereses. Nosotros como integrantes del Estado tenemos dos opciones, entender que pertenecer ,implica responsabilidades y coherencias en el decir y hacer, perdonando y reflexionando críticamente acerca de nuestros errores cometidos con ese otro espejo nuestro, o seguir creyendo, como aquellos fundamentalistas en quienes nos convertimos, que nuestra es la razón, y la misma justifica cualquier acto.

Elijo libremente la primera opción y convoco a quienes lo deseen a que lo intenten, sin desconocer que quienes tomen la segunda, contribuirán paradójicamente a la aniquilación de la sociedad y a mi crecimiento como ser humano.

EP