REQUIEM PARA UNA ADOLESCENTE

luciaA LUCÍA PÉREZ, IN MEMORIAM

No sé si este es un manifiesto, además de una expresión de profundo dolor.

Sé que la violación es  un problema  complejo  social, económico, político. Multidimensional.

Mi ingenuo deseo es que la  Educación Sexual  prevenga  a la población  del sadismo sexual que afecta a todos los que vivimos en este mundo  para que éste no sea tan cruel.

“Patriarcado”. “Dominio”. “Violencia de género”.” Femicidio”. Conceptos que subyacen a  las flores negras del racimo de noticias que nos entregan cada mañana.

“Pobreza”. “Ignorancia”. “Soledad”.” Droga”.” Insensibilidad”. “Trata”. ¿Causa o efecto?

Es una espiral que me obliga a ubicarme en ambos extremos para abarcar todo el fenómeno social.

Hay un  punto en el que la posible  víctima y  el posible victimario se acercan.

Tal vez surgieron de un hábitat semejante. Tal vez no. Pero las carencias los igualan.

Unos padecen su insensibilidad .Las otras, ignoran algunos aspectos duros  del mundo.

¿Cómo educar  a las niñas, sin ser represoras, para que reconozcan su vulnerabilidad?

Vulnerabilidad significa que están expuestas a daño, enfermedad y muerte porque los cambios en la educación de la mujer( estudio, trabajo remunerado, libertad de expresión y de pensar, elegir, amar),  no siempre están acompañados por una evolución análoga en la mente del varón de su edad.

Lo que para muchas jóvenes significa un progreso para  una  futura autonomía, los varones retrógrados con ideas  conservadoras y valores patriarcales lo interpretan como  un desafío a su machismo.

Muchos hombres  son  inseguros en su masculinidad, porque  esta sociedad  premia las conductas transgresoras y desconsidera sus afectos. Si están dentro de la ley son flojos,  Se suele elogiar la fortaleza física de los varones, festejar sus trampas y la impulsividad de sus actos que los lleva a actuar sin pensar.

No se salvarían de pensar si su astucia es inútil para impedir la ley.

Parecería que mientras las estrategias femeninas de Lucía buscaban el sentimiento, el placer, el distraerse, y  conocer el mundo, las de su pretendido compañero era violar, matar, destruir ese universo en desarrollo.

Estos seres destructores sirven involuntariamente a un propósito tradicional: que las mujeres jóvenes no salgan solas, que su única mira sea el hogar parental, que empequeñezca  su  vida, Así  nos criaban antes.

Estos criminales nos retrotraen a la paranoia del pasado, cuando la única Educación Sexual consistía en impedir la experiencia femenina porque todos los hombres eran malos, y cuando lo único que querían “era eso”.

¿Qué habilidades intuitivas deberá aprender una niña para no ser abusada o violada?

¿Sirven los planes de Educación Sexual tan primorosamente editados por el Ministerio de Educación?

¿Qué tal si cada escuela, cada club, cada centro cultural reúne a padres e hijos para que juntos sobrepasan la barrera del pudor que es un candado siniestro para  hablar sobre los temas candentes de qué hacer, cómo cuándo?

Es una tarea que no busca la encerrona de poner a las chicas contra sus padres y hermanos por

el hecho de ser varones.

En cambio.es tiempo de que varones y mujeres entendamos en todas las generaciones  presentes que los sentimientos, las emociones, los afectos, las ilusiones, y creencias, son parte de nuestra sexualidad.

Que la sexualidad violenta, sádica, destructora, no  solamente arrastró el aparato genital de la joven junto con su vida, sino que alertó con que  no podemos seguir en esta ignorancia de los que sentimos como mujeres y  varones con respecto a la sexualidad.

Se impone un acercamiento intergénero.

La Fundación Isabel Boschi se ofrece para programar juntos cómo llevarlo a cabo.