Sociedades salvajes ¿ las  de antes o las ahora?

Reflexionar  juntos es  ver  que el hecho sobre lo que lo hacemos se llena de un sentido nuevo, uno que nos trasciende con algún fin de puente, que permite al que está del otro lado sentirse incluido pero no absorbido. Tratando de construir ese puente en tiempo y espacio me permito reflexionar sobre sociedades   que han sido estudiadas en los orígenes  para permitir la colonización de las mismas (causando incluso su desaparición), y que hoy a la distancia y  en medio de la actualidad del país y del mundo podrían ayudarnos a entendernos y a entenderlos, incluso para disculparnos.

La idea es que la actualidad en la cual estamos inmersos pueda disponer de una visión antropológica que no se evada de la realidad que vivimos día a día. En ese sentido se me ocurrió reflotar ciertas normas o reglas que grupos  sociales originarios ponían  en la práctica ante situaciones que como ellos denominaban, merecían el castigo de la sociedad a la que pertenecían.

Una de estas instituciones normadas era la vergüenza, (recordemos que las normas en estas sociedades estudiadas por los antropólogos  no eran escritas, sino que se transmitían oralmente de generación en generación, y no era la justicia penal o civil quien castigara a quienes  infringían   esa “ley”, sino la misma sociedad, incluso, era corriente que la vergüenza causada por el castigo social llevase al individuo,  a alejarse del poblado, o en casos extremos a suicidarse.

Por mucho tiempo se estudiaba a estas sociedades etnográficas comparándolas con sus, “sociedades civilizadas”, definiéndolas  como sociedades en falta… sin ley, sin dinero, sin escritura…sin religión…sin Estado…

Sin embargo, en muchas de estas sociedades la realidad era que  la ausencia del Estado no era una falta, esos grupos sociales no tenían Estado porque, incluso paradójicamente, luchaban contra la existencia de algo que no conocían, pero intuían, que ese poder del UNO (como lo llamaban) corrompería a su poseedor.

Cuando en nuestra sociedad actual pensamos que es lo que podría llevar a un ser humano a corromperse de tal manera que trafique drogas, incluso sabiendo que esta llevara a la muerte  a menores de edad que podrían ser sus hijos, Cuando los vemos caer presos de una justicia injusta de la cual intentan escaparse, aunque sepan que tarde o temprano los volverán a apresar o a matar, pero así  incluso teniendo la sensibilidad de saber si su hermano o su  familia están bien .Cuando se hace dificultoso dialogar con otro diferente solo en sus ideas, generándose situaciones de violencia irreconciliables, nos deberíamos cuestionar si no hay un problema de comunicación  , donde la palabra como elemento del habla es la responsable.

Nos rasgamos las vestiduras por el aumento de las tarifas o  la devaluación de la moneda , y lo que injustamente ello trae aparejado en los ciudadanos menos pudientes, sin darnos cuenta que lo que más se está devaluando es la palabra, y con ella la verdad que juntos deberíamos construir desde adentro de cada uno, incluso posiblemente, con valores diferentes.

¿Cómo es posible que parte de los que conducen los destinos del país quieran transmitirnos normas que ellos no cumplen? ¿Cómo se puede entender que  de un lado y del otro te mientan en tu propia cara solo porque disponen de la impunidad que les da el poder?¿Cómo es posible que tener ideas diferentes haya destruido relaciones de muchos años?

 

Cuando en las instituciones del Estado, esa gran “fuente  de la razón”, (perdón por la ironía que nos han inculcado), que fue creada  en nuestras sociedades occidentales para cuidarnos de la barbarie humana, se encuentran  las bases de una corrupción generalizada ,donde policías, políticos, periodistas, jueces y ciudadanos comunes descubren que es más fácil que te hagan sentir culpable que sentir vergüenza porque de esa manera dejamos la responsabilidad en el otro [i], cuando los valores son más fáciles describirlos que aplicarlos, cuando sentimos que siempre el otro es el responsable de lo que nos pasa……me pregunto, ¿no deberíamos en términos futboleros, parar la pelota  y pensar que estamos haciendo….?

Cuando veo lo que está pasando en el mundo en general y en nuestro país en particular, me pregunto cuál será el limite………  la conciencia de lo absurdo se hace presente en cada muerte que produce la búsqueda de la paz[ii], en cada injusticia que produce la aplicación de la justica, en cada verdad hecha pedazos por discursos por lo menos inescrupulosos, que incluso en lugar de generar una causa común producen una visión y división social cada vez más marcada[iii]

Parados en este punto de la reflexión, creo que está llegando el momento de volverse hacia esas sociedades que fueron despreciadas o minimizadas por su falta de Estado o de “civilización”, y tratar de tomar de ellas ciertas formas de pensar el poder, la moral, los valores y la vida que nos permitan ir generando nuevas alternativas de con-vivir en una comunidad que orgullosamente definimos como global,   donde la palabra , el decir, sea el documento de  identidad de cada individuo y tenga la fuerza de una ley,  donde la vergüenza sea más eficiente que la culpa , donde el castigo social y la moral individual sean más importantes que la pena de muerte y fundamentalmente que el amor sea  más fuerte que el poder.

Pensar esa sociedad es parte del desafío que me propuse…hacerla es el desafío  de todos.

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[i] Cuando nos echan la culpa la responsabilidad la tiene el otro, quien nos pone la etiqueta de culpables, sin embargo cuando sentimos vergüenza somos nosotros quienes nos responsabilizamos de nuestros actos. La culpa va de afuera hacia adentro, la vergüenza de adentro hacia afuera y da paso a la responsabilidad.

[ii] No tenemos más que escuchar discursos sobre la paz de quienes simultáneamente invaden o matan diciendo que la defienden.

[iii] Aquí el estado y sus instituciones educativas son las herramientas perfectas para generar esa visión y división social