Sexualidad en Adultos Mayores

Trabajo Final

Alumno: Diego Alejandro Almirón.  07/11/2015

 

Adultos Mayores y la Vuelta a la Sexualidad

 

Desde el momento en que nos gestamos la sociedad influye sobre nosotros, directa o indirectamente. En los primeros estadíos, a través de los usos y costumbres que marquen la época y el lugar, en cuanto al modo en que debe llevar la madre su embarazo.

Y a partir de allí todas nuestras actividades, nuestros pensamientos, nuestros gustos, incluso nuestros miedos, me corrijo, fundamentalmente nuestros miedos estarán influidos por la sociedad de la que formaremos parte. Y lo aceptaremos como lo que debe ser,  por qué es lo que nos enseñaron, lo que los demás hacen, lo que los demás aceptan. Pero particularmente, por que ir en contra de estas reglas nos dejaría, irremediablemente  excluidos de la sociedad a la que pertenecemos.

Dicho esto se impone preguntarnos ¿Qué sucede cuando lo cultural se opone y sanciona desde la exclusión hasta los castigos más crueles  a lo  biológico, a lo afectivo, a la expresión vital más potente que fluye en el ser humano, la sexualidad?

“Se hace lo que se puede, doña”. Oí decir a un pensador contemporáneo que vive a la vuelta de mi casa mientras  envolvía un mazo de acelga. Y en un sentido tenía razón don Platón de Colegiales. Nos pasamos la vida haciendo lo que podemos, lo que se nos permite, del modo en que se nos permite.

El resultado de esto en la sexualidad, en muchos casos, es que el deber se impone al placer.

Y todo en nombre de la sagrada aceptación.

Sin embargo, llega un momento en la vida en el que las personas miran hacia atrás, ven su pasado, sus historias de amor, sus experiencias sexuales y si bien pueden haber sido muy felices, pueden sentirse muy afortunados por las parejas que tuvieron, en la gran mayoría de los casos, sienten que podrían haber vivido su sexualidad con más plenitud, con mayor libertad. Y muchos argumentarán, “no me lo permití” Haciendo propia la mirada condenatoria del otro.

Es precisamente en ese momento en que se dan cuenta de que esa mirada le pertenece a otro, que es otro el que juzga, en definitiva, que es un problema de ese otro y no propio.

Y es en ese instante cuando comienza El retorno a la sexualidad.

El presente trabajo es una invitación que gentilmente nos hacen nuestros adultos mayores a recorrer este camino de reencuentro con el placer, con el amor, con la felicidad y con el derecho a todo esto. La vida.

Pero eso sí, sepan que estaremos, en todo momento, siendo observados y juzgados.

Sean bienvenidos los osados.

 

Definición:

Comenzaremos por dar la definición de la palabra viejo. Para ello abrevaremos en el diccionario de la Real Academia Española.

Existen para esta palabra una gran cantidad de acepciones, pero tomaremos sólo aquellas que se usen para hacer referencia al ser humano en una etapa de su vida.

  • Se dice de la persona de edad. Comúnmente puede entenderse que es vieja la que cumplió 70 años.
  • Antiguo o de tiempo pasado.
  • Que no es reciente ni nuevo.
  • Deslucido y estropeado por el uso.

En estas acepciones podemos encontrar dos de los tres puntos de vista desde los cuales se puede observar la sexualidad en la edad adulta del ser humano, ellos son el biológico y el social y la suma de ambos compondrán el psicológico.

Debo aclarar que no fue un descuido ni un capricho del Word la inclusión del quinto punto en la lista de acepciones, ya que ésta como ninguna de las otras refleja la sensación que deja en la persona mayor la exclusión y la privación del autovalimiento, la cosificación a la que, muchas veces, son sometidos los “deslucidos y estropeados”.

 

Un nuevo mundo:

Está claro que nadie despierta un día y se descubre habitando el cuerpo de una persona de 78 años. También es cierto que suceden hechos en la edad madura como ser el enamorarse, la perdida de la pareja o de algunos de los amigos, las dolencias físicas, una desmejora en el rendimiento sexual y otras tantas que nos hacen mirar a nuestro alrededor y de buenas a primeras nos damos cuenta, sin saber muy bien en que momento sucedió, que somos extranjeros. Habitamos un nuevo mundo.

Este nuevo mundo se rige por nuevas reglas, hasta la ley de gravedad pareciera ser diferente, el cuerpo pesa más, es más fácil perder el equilibrio y la memoria…¿Qué pasaba con la memoria…? Ah si, ya me acordé, ya no es la misma.

La geografía cambia, el bar de la esquina es un mc Donald y la mesa del club donde se juntaban  los muchachos ahora la ocupan unos pibes.

Es cierto que hay lugares donde se reúne la gente mayor, pero que va a decir la gente: “mirá ese viejo, mira esa vieja con la edad que tiene y buscando milonga”.

Es así, el nuevo mundo se presenta extraño, hostil.

¿Pero todo este mundo es así? Tal vez deberíamos mirarlo más de cerca y ver de qué está compuesto. Seguramente descubriremos que en este mundo conviven tres continentes. Es fácil reconocer estos tres continentes o esferas en el párrafo anterior. Esas divisiones son: lo bilógico: lo Social y lo Psicológico.

Tres factores que debemos observar para conocer, al menos en parte, el basto mundo de la sexualidad de los adultos mayores.

 

Factores Biológicos:

Algunos de los cambios que presenta el cuerpo en los adultos mayores son:

-Perdida de la memoria a corto plazo.

-Mayor lentitud en las reacciones.

-Disminución o perdida de la fecundidad y la potencia sexual.

-Perdida de la elasticidad del tejido conjuntivo.

-Progresiva atrofia de órganos.

-Disminución sensorial.

-Aumento de la tensión arterial.

-Descalcificación ósea.

Entre los factores biológicos también podemos contar a los hormonales  (menor producción de testosterona).

Vasculares (influye en la función eréctil).

Musculares (cambios en el colágeno disminuyen el musculo liso).

En el caso de los hombres se pueden encontrar algunos efectos asociados a los factores antes nombrados como ser:

-Erección más tardía.

-Menor emisión seminal  y secreción pre eyaculatoria.

-Resolución más tardía.

-Período refractario más prolongado.

Todos ellos estrechamente ligados a la Andropausia y la consabida perdida de testosterona.

En el caso de las mujeres, las hormonas también juegan su papel durante la Menopausia.

La menopausia puede dividirse en tres etapas.

La Perimenopausia: Es el período previo a la menopausia propiamente dicha. Durante esta etapa la mujer comienza a producir menos cantidad de ciertas hormonas (estrógenos y progesterona) También disminuye su capacidad de embarazarse.

La Menopausia propiamente dicha.

En esta etapa la mujer experimenta:

-Disminución de estrógenos y andrógenos.

-Baja el deseo.

-Sofocones.

-Sequedad o dolor vaginal.

-Menos contracciones orgásmicas.

-Disminuye la sensibilidad en los pezones y el clítoris.

-Pérdida ósea.

En la post menopausia los vaivenes  hormonales cesan.

Como vemos, tanto en hombres como en mujeres, el cuerpo presenta cambios significativos.

¿Si el metabolismo humano es una constante desde que somos apenas  una célula, que es lo que vuelve significativos a estos cambios?

Tal vez esto pueda explicarse desde la observación de los factores sociales y psicológicos en los cuales abordaremos temas tales como la mirada del otro y la cercanía a la muerte.

Factor Social:

De un tiempo a esta parte, pongamos unos dos mil años, se nos ha marcado a fuego, en algunos casos, literalmente, que el sexo es un mal necesario, que solo es permitido bajo ciertas condiciones que lo justifiquen. Que el cuerpo humano es motivo de vergüenza.  Muy a mi pesar debo reconocer, que todo lo dicho en el párrafo anterior me lleva a pensar que la religión en algo tiene razón y es en que los milagros existen. Solo así puede explicarse que con tantas restricciones y castigos no nos hayamos extinguido hace rato.

La mirada condenatoria, tanto ajena como propia, está presente a lo largo de nuestra vida y la etapa de adulto mayor no es la excepción.  Y es tan implacable como contradictoria. Mientras que por un lado hace objeto de menosprecio aquel hombre o mujer que no cumple con el rol que le fue asignado. Por otro lado cercena todo intento de expresión sexual por parte de quien se espera esté ya retirado de esas prácticas.

Muchos de los cambios en la etapa adulta del ser humano están relacionados con su entorno.

Un hecho significativo en una pareja adulta es el comúnmente llamado Nido Vacío. Sucede cuando el último de los hijos deja el hogar. Es el momento en que la pareja se pregunta ¿Quién es ese que duerme a mi lado? Hasta ayer era la madre o el padre de mis hijos pero hoy es alguien que debo volver a conocer. El reencuentro no siempre es sencillo aunque en muchos casos en un momento largamente esperado.

Además de la económica existen otras razones para dilatar el momento de jubilarse. No perder los desafíos diarios. Y el gran desafío, seguir siendo necesario.

El fallecimiento de familiares o amigos que comparten el rango etario, no solo pone de manifiesto la cercanía de la muerte como una posibilidad cada vez más tangible, sino que además lo va aislando ya que cada vez son menos las personas que comparten sus mismos intereses y con las cuales, además de sentirse unido afectivamente, se siente identificado.

La pérdida de la pareja, en los matrimonios de muchos años de convivencia, tiene consecuencias que, en ocasiones, van más allá de lo emocional. El sobreviviente se ve afectado físicamente y se retrae socialmente.

Todas estas circunstancias llevan al adulto mayor a realizar una evaluación de la vida.

Es en este momento en el que pondrá la mirada en su pasado para luego mirar a su alrededor, su presente. Algunos, después de esto, levantarán la vista y proyectarán su mirada hacia el futuro. En este punto entramos en el factor que aún está pendiente, el psicológico.

Factor Psicológico.

La tercera  mirada.

Al sabernos en la etapa adulta cambia la forma en que miramos el mundo y al mismo tiempo, ese mundo nos mira de un modo diferente. Este fenómeno tiene como consecuencia la tercera mirada que es como nos miramos a nosotros mismos.  Esa mirada interior, el factor psicológico, estrechamente relacionado con lo físico y con lo social, será el punto de partida de los lazos que extenderemos con las cosas que podrían estar a nuestro alcance.

¿Qué vemos cuando nos vemos?

Desde lo físico podemos poner el ojo en aquellas cosas que antes podíamos hacer y ya no, al menos, del modo en que antes las hacíamos.

Desde lo social, podríamos fijar la mirada en el espacio vacío que dejaron aquellos que ya no están o en el que uno mismo dejó al ocupar otro lugar en la sociedad como parte de los cambios que vienen con la edad.

Cuando la introspección está asociada a la edad, al paso del tiempo es imposible evitar tener un contacto directo con la nostalgia. Sin embargo quienes levanten la vista y miren a su alrededor encontrarán cosas y lo que es mejor aún, personas de su interés. Y es muy probable que descubran que, también, ellos son del interés de alguien.

 

 

La Vuelta.

Muchas veces nos sucede que salimos de nuestra casa con la sensación de estar olvidándonos de algo sin poder precisar qué y esa sensación de intranquilidad nos acompaña por un buen rato.

Algo similar sucede con la sexualidad al llegar a una etapa de la vida. Algo hemos olvidado o elegido olvidar, en otras palabras, dejar de lado.

¿Pero, que sucede cuando nos atrevemos a recordar aquello que hemos “olvidado ” durante tanto tiempo?

Continuando con la analogía de la sensación de olvido. podríamos decir que pasa algo similar a cuatro caemos, ya a varias cuadras, que hemos dejado sobre la mesa olvidados los anteojos o el celular y entonces entramos en un debate interno en que si vale la pena volver, si ya no es demasiado tarde, Y en ese momento se nos plantean dos alternativa. Si hasta ese momento nos arreglamos más o menos bien, sin eso, entonces podemos seguir así o plantarnos en el lugar y pensar en que por suerte, al menos en algún momento, nos dimos cuenta de la falta y a partir de allí comenzar a pensar en cuál es la mejor manera de reencontrarse con lo que habíamos dejado en algún lugar de nuestro camino.

Si llegamos al punto en el que decidimos reencontrarnos con nuestra sexualidad, es por qué en algún punto, la edad nos coloca por sobre los condicionamientos que la sociedad nos imponía en otro momento. Los adultos mayores, como tantos otros sectores vulnerables de la sociedad, son objeto de marginación. Lo que digo es que lo que cambia es la visión que se tiene de uno mismo y por ende, el lugar desde donde se mira el mundo.

Probablemente, las primeras voces de desaliento que escuchemos serán las de nuestro propio cuerpo. Algunas con argumentos tan reales como contundentes como lo son los cambios hormonales a partir de la menopausia o la andropausia. Tanto para mujeres como para hombres la actividad sexual será  diferente a la de años atrás.

Los medicamentos que provocan cambios tales como disminución en el  deseo, también jugaran su papel.

Decíamos que existían otros aspectos, además del físico. Lo social y lo psicológico estarán presente con el Falocentrismo. Según esta postura será el hombre el que deberá  sostener, literalmente, con su erección, la relación, tanto sexual como afectiva. Esta postura no es patrimonio exclusivo de las parejas heterosexuales. También en las homosexuales masculinas, la erección juega un rol protagónico. Y ya que hablamos e sexualidades, no son pocos los que, ya en la etapa de adulto mayor, a partir de esa mirada interior de la que hablábamos . se permiten descubrir ante ellos mismos y/o ante el mundo, sus verdaderos sentimientos. Se atreven a experimentar el amor y el placer en relaciones homosexuales.

Si de algo sirve la experiencia, es para aprender que siempre se puede aprender y que suerte que sea asi, ya que en esta nueva etapa las relaciones sexuales adquieren un nuevo significado. Mas cerca de la realidad estarán cuanto mas se alejen de las imposiciones culturales.

Resignificar, es la cuestión.  Deberemos cambiar términos tales como Cumplir por entregar o disfrutar. Veremos que la relación no comienza con la penetración, ni siquiera con los cuerpos desnudos.

Los tiempos serán otros. Para esto será importante  reencontrarnos con nuestro propio cuerpo. Darnos cuenta que si hay alguien que nos gusta, también nosotros podemos gustar mas allá del paso del tiempo y de los cambios que haya experimentado nuestro cuerpo.

Que eso no se hace, que eso no se dice, que eso no se toca.

Si bien, muchos podrán vivir estos cambios con naturalidad y sostener sus relaciones o construir nuevas sin que el paso del tiempo les genere grandes dificultades. La verdad es que por estas latitudes siglos de moral han hecho lo suyo y como dice la canción, líneas arriba, nos quedó tan marcado a fuego el mandato que se nos imprimió de niños que luego resulta sumamente dificultoso hacer, decir y ni que hablar de tocar(se).

Entonces ¿Cómo pedir ayuda sin hablar?

Es allí cuando la educación sexual pide permiso y se acerca. Y simplemente escucha. Escucha las palabras, escucha los gestos, escucha los silencios. Cuando el educador sexual, con respeto, con oído atento y amoroso genera el espacio adecuado, tantos años de silencio encontrarán la manera de hacerse escuchar.

Sabemos que la sexualidad incide en todas las áreas de nuestra vida. Muchas veces es fácil confundir la causa con el efecto. Por ese motivo es muy importante identificar qué área de la salud es la adecuada para ayudar a volver a la plenitud sexual de una persona, de acuerdo a sus posibilidades.

PSICOLOGICO

FISICO

SOCIAL

Hablar de la vuelta a la sexualidad no implica que esta se haya suspendido o extinguido en algún momento de la vida del adulto mayor. Muy por el contrario, hago referencia a que hasta el momento la vivió lo mejor que pudo por todas las razones antes expuestas. Pero que sus verdaderos deseos, sus fantasías, incluso su identidad, pudieron haber quedado postergados durante años hasta el momento en que se descubre en una nueva etapa de su vida que merece ser vivida.

 

  

Bibliografía:

Para la realización del presente trabajo se utilizó la bibliografía aportada por el curso en sus dos años de duración.

Sumado al aporte vivencial y afectivo de cada uno de los profesores y alumnos que formaron parte de esta maravillosa experiencia.