Doble Standard

robotUna empresa estadounidense llamada “True Companion” (“verdadera acompañante”), asociada con una firma japonesa  está llevando el desarrollo de juguetes sexuales a un nuevo nivel. Recientemente han lanzado a la venta  (a un costo de 7000 USS) un robot de apariencia humana (femenina) llamado Roxxy, especialmente hecho para brindar diferentes tipos de servicios sexuales a sus usuarios.

Paralelamente se ha generado un fuerte lobby que pretende limitar legalmente la utilización de computadoras de última generación en esas máquinas de sexo, con el argumento de que si no se prohíbe que aprendan de la experiencia terminarán absorbiendo todo el interés de sus usuarios y volviéndolos indiferentes al atractivo sexual de compañeros/as humanas. Por supuesto que es posible que así suceda en algunos casos, pero es notable que no existe un lobby igualmente fuerte para prohibir la adaptación de esos sistemas informáticos a los varios modelos de robots (ya en venta) hechos para cumplir misiones bélicas. Es decir que para el público norteamericano dispuesto a donar dinero para comprar la voluntad de los legisladores está mal que un robot aprenda a hacer el amor, pero no está mal que aprenda a matar.