Rosa de lejos

La simetría en el rostro de una mujer es la clave, el secreto de su belleza.ojo

A Rosa, hay que verla de lejos. Mas uno se acerca, nota curiosamente, como la ceja se esconde en un flequillo liso, domado en momentos de eterna plancha y rulero.

La otra desciende cerca del ojo, llegando  su bello a chocarse con las pestañas.

¡Que boca tiene Rosa! Sus labios son perfectos, pero si sonríe, le faltan unas cuantas muelas.

Su delgadez se debe a incansables trabajos domésticos, que la disocian de preocupaciones diversas.

Tan insaciable es, que por las madrugadas limpia los pasillos oscuros del edificio donde es la portera.

Esta inmersa en la ceguera de su propio desprecio, pero no lo sabe.

Dilemas del día a día, les hacen ajustar las faldas. Si se quema una lámpara, el ascensor no funciona o debe teñirse las canas; ella lo vive como una obligación escolar; aquella que fue la raíz de lo que es hoy. Quiere ignorar, que hay otras mujeres tan sacrificadas como ella, y sufre más su destino de escobas y trapos.

Sin embargo, un llamado equivocado de una persona desconocida, atenta contra su honestidad. La supuesta mujer es convocada por una agencia de modelos y cae seducida por  un haz de fantasía de princesa.

Simplemente debe cambiar su identificación. Se acicala y como si fuese la otra, entra en una sala donde hay  esculpidas doncellas,  aspirantes a veneración desmedida.

Pero entristece porque no existe la simetría  en sus facciones.

Suena el timbre de la portería, Rosa despierta

Con un alivio irremediable,  y  el ahínco del escobillon y la perseverancia de  los trapos, sale al encuentro  de alguien,  quizás, Pedro Almodóvar.

 

Liliana m noronha2015-04-19