Depresión posparto

Isabel Boschi

¿Qué es?
Cabe distinguir la “melancolía de la maternidad” (maternity blues) de la depresión clínica postparto.
La tristeza suele ser pasajera. La depresión clínica es un cuadro que si no se lo trata, puede reaparecer o agravarse.
La depresión postparto la presentan 1 de cada 10 parturientas.

Las estadísticas dicen que más de 30% de las madres primerizas experimentan melancolía o ansiedad después del parto.
Estos estados fluctúan entre la tristeza (maternity blues, en inglés),
la ansiedad por la eficacia en la crianza del hijo hasta la psicosis puerperal en algunos casos graves.
Conviene que los padres que atravesaron este problema, en el segundo parto avisen al profesional pera que prevenga la depresión clínica con medidas terapéuticas.
La depresión postparto aparece como un desgano intenso ante todas las actividades que la mujer deba hacer, incluyendo el cuidado del bebé.
La mujer presenta llantos, irritabilidad hacia los otros, trastornos del sueño, y del apetito que pueden llegar a convertirse, si dura más de 6 a 8 semanas, en depresión con diferentes grados de severidad.

Diversos factores inciden para que aparezca la depresión postparto:

Hormonales: las concentraciones de la hormona corticrotopina (CRH) inciden en la depresión postparto. En general: el descenso brusco de las hormonas tras el parto produce un desequilibrio entre los estrógenos y la progesterona.

Bioquímicos: En experimentación con ratones se comprobó que un mensajero químico que opera en el cerebro (GABA), regulando la actividad de las neuronas fluctúa durante el embarazo y el postparto.

Genéticos: Se atribuye a antecedentes familiares de depresión.
No cualquier mujer va a hacer una depresión postparto. Parece que existen factores predisponentes para que ello ocurra.

Psicológicos: Se ponen en juego la autoestima de la mujer, alguna inmadurez en sentirse dueña de su cuerpo y de su decisión de maternidad, o un mal vínculo con la pareja.

Ambientales: la falta de ayuda, la mala situación económica, las pérdidas de un familiar reciente, las mudanzas en el momento del embarazo o parto, los problemas e inseguridad laboral.

Para los aspectos biológicos existe medicación con antidepresivos, sean tricíclicos, inhibidores de la serotonina, y norepinefrina (SNIR)

Para los problemas personales, la mujer debería acudir a asistencia familiar, de pareja o individual, si es necesario con un psiquiatra pero preferentemente en terapia para situaciones de cambio.

Para el tema social me interesa sopesar el daño que hace la idealización de la tarea materna por la sobreexigencia que sufre la madre , primeriza o no, que cree que debe gustarle todo lo que hace, que debe disfrutar todas sus tareas de crianza inmediatamente después de parir.
En algunas familias no le están permitidas las quejas, expresar enojos, molestias en su cuerpo ni hacia el bebé, y al cambio intenso de vida, de horarios, de trabajo que experimenta tras el nacimiento de su hijo.
Ella también se puede mortificar porque no disfruta de ese vínculo materno-filial.
Le puede temer al bebé, no saber cómo quererlo, hacerlo por imitación social
Pero en su interior está enajenada con un hijo que deseaba y que debe aprender a aceptar. Lo quiere pero no tiene experiencia de él.
Por suerte, los dispositivos sociales que comprenden su situación y la del padre primerizo, ofrecen espacios de conversación y reflexión para tomar medidas prácticas que faciliten su desempeño y la aparición de sentimientos positivos.
Otra sugerencia es reforzar el vínculo de pareja, mediante la colaboración frecuente del padre.
Se recomienda que disfruten del hijo, que no comparen su crianza con la de otros niños, rivalizando quiénes criaron mejor a los niños.
No conviene pensar que los padres todo lo saben.
Pero pedirles ayuda para aliviar los momentos sobrecargados de tarea, puede ser útil.
Solicitar ayuda a padres, amigos, o personal que trabaja en la casa, si es posible, les permite tener instantes de intimidad a la pareja, que después de la cuarentena, podrá retomar un lazo de amor y placer del que nació el hijo.

Recomendaciones
Avisar al profesional si hubo antecedentes propios o familiares de depresión antes del parto para que ayude mejor a la mujer.
Consultar si aparece algún síntoma de tristeza y malestar anímico prolongado más allá de las varias semanas postparto.
Pensar en la tarea de la crianza como una elección consciente y responsable que no es sólo de la pareja, sino que es de interés social
Pedir ayuda a amigos, parientes y colaboradores de la casa cuando las tareas sobrepasan el nivel de dedicación que puede tenerse en ese momento
No abandonar los mimos, caricias y buen trato con la pareja.

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