EL MISTERIO DE LA CASA AMARILLA

Te lo tengo que contar, porque si no lo hablo me voy a quedar atragantado… ¡este asunto me supera!

Casa Boschi 5Te la hago corta, para que te ubiques; hace unos seis meses decidimos con Marisa alquilar un departamento  y vivir juntos.

Ahí empezaron los problemas; hicimos números y nos alcanzaba para un tres ambientes en Flores cerca de La Plaza; pero no, ella empezó con que el barrio no es lo que era, la inseguridad, el nivel del comercio, la gente, y otros mil pretextos. El asunto es que se salió con la suya y aquí estamos, apretados en un dos ambientes pero eso sí: EN BELGRANO.

Tengo que reconocer que el barrio está bueno, tenés de todo y cerca, pero caro. En realidad lo que más me jode desde que nos instalamos aquí, son dos cosas: una, donde carajo estacionar mi Ford K y la otra,  La Casa Amarilla.

Con lo del auto ya me resigné a perder una hora diaria dando vueltas para estacionar; ahora lo de La Casa… es otra historia.

Resulta que a mitad de la otra cuadra, sumergida entre los edificios en torre de la manzana, sobrevive una antigua casa chorizo con el frente pintado de amarillo rabioso. Yo la descubrí buscando un lugar para meter el K, pero Marisa, que tiene el hobby de la fotografía, desde que la vio se quedó prendada con el jardín que se ve detrás de la reja y comenzó a indagar en el vecindario sobre esa casa y sus habitantes. Te digo que la flaca todo lo que tiene de curiosa lo tiene de tímida, y en lugar de encarar, tocar el timbre, preguntar y listo, anda armando una historia con lo que chimentan por ahí, sobre esa casona. Sé que esto de fantasear sobre lo que le cuentan es propio de Marisa, resabios de su breve paso por la facu de Letras.

Lo loco es que lo que empezó como un comentario de sobremesa, se está transformando casi en una obsesión para ella, que ni bien llego a casa, deshecho de la oficina, me empieza a contar las noticias más disparatadas de La Casa Amarilla. Todo se inició con lo que escuchó de los moradores; los vecinos más antiguos, dicen que ahí vive un matrimonio de gente mayor, la versión más creíble es que él es un solitario científico atómico retirado y ella parece ser que es una psicóloga o socióloga de fama, o algo así, y que conviven en armonía desde hace muchos años. Pero lo curioso es que esta pareja es visitada por gente muy rara. Es a partir de lo que le comentaron de estas extrañas visitas que la flaca se largó a merodear por la cuadra para revelar enigmas. Creo que algunas vecinas se dieron cuenta que Marisa compra todo lo que le cuentan y le están tomando el pelo con sus relatos.

Te cuento algunas: le dijeron a Mari que la mujer de la casa es una bruja, porque es pelirroja, se viste raro y a veces sale con sombreros extraños, pero lo que confirma esa idea, es que la vieron varias veces por el barrio chino comprando especias exóticas, aves y peces misteriosos para hacer brujerías. Sobre él hay dos versiones locas, una es que es un viejo Pai Umbanda que cultiva plantas alucinógenas en el jardín; la otra es que, según contó un albañil paraguayo que una vez les hizo un arreglo en la terraza, en el fondo de la casa hay un laboratorio donde el viejo tiene escondido un robot enorme como Frankenstein. Date cuenta, un disparate total… o que se yo.

De la pelirroja también dicen que es una sabia dotada con poderes extraordinarios de sanación, a la que vienen a consultar gente de todos lados hasta con criaturas. Te digo que éso de que vienen muchos me consta, por que yo lo vi, sobre todo los días sábados, que, como no trabajo, tengo tiempo de fichar un rato… Desde la mañana temprano entran a caer unos individuos que ni te cuento, tipos y tipas solos y solas, también parejas de jóvenes, de viejos y hasta de homosexuales. Vos sabes que se quedan encerrados hasta las seis de la tarde, vaya uno a saber haciendo qué… yo sospecho que deben ser evangélicos, espiritistas o masones, por que no tienen pinta de políticos, aunque eso nunca se sabe.  Marisa dice que no, que deben ser reuniones de una comunidad swinger por que el del kiosco le contó que suele ir una chica joven del grupo y saca un montón de fotocopias de textos sobre cosas de sexo, pero yo le digo a la flaca que no puede ser por que los swingers no se reúnen a las ocho de la mañana.

El otro día Marisa me dijo que le contaron que vino una jueza, que sale por la tele, pero no vino a allanar nada, es más, al rato se fue lo más contenta y se despidió de la pelirroja a los besos. También suelen pasar por la casa unos personajes que vienen con chofer y custodios se quedan vigilando. Además ella misma vio entrar esta semana a una persona que al principio venía empilchada de hombre y ahora vino de mujer, la verdad que pasan cosas raras. Mari me dijo que lo tiene muy estudiado: un lunes por mes se reúnen de noche, no todos, sino esos que han de ser los capos de la cofradía y se quedan hasta altas horas de la noche, (¿será un aquelarre?) cuando salen lo hacen bastante “alegres” y se ponen a jaranear en la puerta charlando de obscenidades.

Mirá si serán raros, qué el portero de al lado le contó a la flaca que el año pasado sacaron una mesa a la vereda y se pusieron a regalar libros a la gente que pasaba, pero le aseguró, que no eran ni de propaganda política, ni de religión, según parece había libros de todo un poco, andá a saber con qué propósito los repartían.

Pero la máxima, me pasó el jueves pasado, cuando llegué a casa encontré a Marisa muy alterada y al toque me cuenta que esa mañana cuando salió a comprar al súper vio que a La Casa Amarilla  llegaba un camión celular del Servicio Penitenciario Provincial, del que unos agentes armados bajaron a un preso esposado, que fue recibido amablemente por la dueña de casa, entraron al detenido y lo dejaron como cuatro horas, mientras esperaban afuera (ojo, la flaca estuvo atenta); cuando salieron, la pelirroja los despidió a todos en la puerta con una sonrisa, subieron al preso esposado al camión y se fueron; imaginate que yo confío en lo que me cuenta Marisa, pero decime, ¿es raro, no…?

Ya harto, a la mañana siguiente me decidí a enfrentarlos, ir a hablar con los que viven allí para averiguar de una vez por todas, quienes son y qué hacen. Pero sabés que me detuve en la puerta, desistí de llamar por qué reflexioné que si todo tenía una explicación lógica y sencilla, para Marisa iba a ser una decepción, ya que el lugar perdería el misterioso encanto que le devolvió vuelo a su imaginación; me había dicho que La Casa la inspiraba y volvía a escribir. Además pensé que es tan lindo saber que en el Barrio de Belgrano, entre tanto cemento impersonal aún queda un arcano caserón de paredes amarillas que conserva toda su magia para despertar nuestra fantasía.

Alejandro Ferreyro  10/2014.

P.D. Cualquier semejanza con la realidad es simple coincidencia.

 

 

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