Dr. FACUNDO MANES: Las personas resilientes son…

Aquellas que tienen una mayor capacidad para  sobreponerse al dolor emocional y a situaciones adversas, tienen menos chances de sufrir problemas mentales. Aunque ser resiliente depende de un proceso influido por distintas  variables, la entereza con la que algunos afrontan los avatares de la vida se puede aprender, y fortalecer.

¿Cómo? Haciendo trabajar la cabeza.

Sobre las acciones que permiten mantener el cerebro en forma, estuvo hablando ayer en Rosario el neurocientífico Facundo Manes, director del Instituto Ineco Buenos Aires (que ahora tiene  también una sede en esta ciudad), prolífico investigador  internacional, director del Instituto de Neurociencias de  Fundación Favaloro y el médico que condujo el equipo de  profesionales que operó a la presidenta Cristina Kirchner  en octubre.

Manes recibió a La Capital antes de dar una charla a la comunidad junto a un grupo de colegas en la Fundación Villavicencio, sobre, justamente, las posibilidades de poner en marcha ciertas estrategias para conservar un cerebro saludable que además de permitirnos vivir mejor aleje o postergue la llegada de las enfermedades neurodegenerativas, entre ellas el Alzheimer.

“Si pienso que mis hijos están en riesgo, que la están pasando mal, me angustio, y eso genera determinadas emociones que además influyen sobre mi cuerpo; ahora, si creo que están a resguardo y contentos me voy a sentir de otra manera. En ninguno de los dos casos sé que está pasando con mis hijos ahora pero si pienso positivamente me voy a sentir mejor”.

Con sencillez, Manes puso un ejemplo de cómo aquello que pensamos condiciona nuestro modo de sentir. “Muchas veces no podemos cambiar la realidad pero sí la manera como la percibimos”, agregó. El cerebro, dijo, “tiene su mecanismo natural para hacer esto porque cada vez que evocamos la memoria la reescribimos, la remodelamos; por ejemplo, muchas situaciones que hemos pasado fueron reescritas de una manera menos dramática para poder soportarlas; reinterpretar positivamente situaciones es algo que nos ayuda a vivir”.

Hay evidencia científica que indica que las personas resilientes que tienen un mayor talento no sólo para superar momentos críticos sino para salir fortalecidos de la adversidad tienen menos depresión, menos problemas de concentración, menos riesgo de trastornos mentales y hasta menos agesividad.

Que el cerebro se mantenga fuerte, activo, ágil y sano no depende solamente de la herencia y el entorno, depende, en gran medida, de lo que uno esté dispuesto a hacer. “Está comprobado que poner en marcha todo aquello que es favorable para el corazón: no fumar, no tener exceso de peso, tener buenos niveles de colesterol y glucemia, ayuda a mantener a raya las enfermedades que afectan al cerebro”, destacó Manes. Pero hay más. La actividad física, por ejemplo, tan aconsejable para la salud cardiovascular es un aliado importantísimo de la cabeza. “Se demostró que el hipocampo, que está presente en ambos hemisferios cerebrales y que tiene una relación directa con la memoria y el aprendizaje se atrofia un 1 por ciento cada año; pero, paralelamente, hay estudios que indican que si después de los 65 años salís a caminar tres veces por semana el hipocampo crece un 2 por ciento en forma anual”, señaló Manes, dando cuenta de que la capacidad de algunas zonas de la cabeza de “recuperarse” no se agota con el paso del tiempo. “Dieta saludable, actividad física regular y placentera y desafíos intelectuales son los grandes aliados de la salud mental”, resumió el neurocientífico, que hizo una
> aclaración sobre el último punto. “Cuando hablo de desafíos intelectuales no me refiero, por ejemplo, a seguir aprendiendo sobre medicina si fuiste médico, a corregir más exámanes si sos profesor o a leer novelas si toda la vida lo hiciste, sino a animarte a hacer cosas nuevas, que representen de verdad un esfuerzo intelectual. Para mí sería aprender ruso o interiorizarme sobre el rock nacional, no sé, cosas que no hice hasta ahora y que me implicarían cierto desafío”.

Otro aspecto ineludible para estar activos mentalmente, aún en la adultez o la ancianidad es el contacto social.

“Investigaciones a nivel mundial demuestran que aquellos hombres y mujeres que están aislados se mueren diez años antes”, dijo Manes. “El cerebro es amigo de la vida social, del encuentro, de las reuniones, de las charlas con  otros … aunque cueste hay que establecer y mantener esos vínculos”.
El placer es un componente más de esta lista de “compañeros” de la cabeza sana. “Siempre le digo a mis pacientes, y en mis charlas, que hay que jubilarse de lo que hace mal, pero jamás de lo que nos hace bien”. Actualmente, agregó,
está pisando fuerte el concepto de “mantenimiento cerebral”, y ahí, lo placentero, lo lúdico, lo que nos alegra, lo que nos entusiasma y nos genera pasión juegan un
rol fundamental.