EL DIAMANTE PERDIDO

diamanteEl sonido de las campanas me otorga la súbita cognición de mi misma., después de haber despertado del maravilloso mundo de ensueños donde la riqueza me hace cosquillas. Su recuerdo ahora me resulta imprescindible. Sueño el tiempo suficiente como para nombrarme licenciada en el uso de la conciencia y derivados actos del conocimiento.

Mientras elijo el saco, me pongo el vestido negro y los tacones. Busco un sombrero y un par de guantes de gamuza. Salir desabrigada sería un despropósito. No quiero llevarme anteojos me dejan huellas en la piel y estoy maquillada lo suficiente para aparentar diez años menos.

 

Asistiría a un almuerzo privado con fines benéficos en el club de mujeres. Me pareció divertido el juego de hallar un diamante en una de las copas de champaña. Había sido una donación del joyero senil sin herederos como el mismo Sr. Bristol. La ganadora que la encontrara entre burbujeantes cristales podría conservarlo.

Por lo pronto tomo la iniciativa, según mis captaciones, de beber todas las copas de aquel vino espumante que están más aisladas, en sus diversas formas, alargadas o redondeadas tamaño busto” María Antonieta.”, mientras mis amigas codo a codo apremian al mozo. Sospecho que en un efímero sorbo cualquier mujer con buena vista hallaría la pequeña estrella.

Con el correr de las horas entramos en un círculo de risas y groserías. Yo me estoy sacando los zapatos y bailando en medio del gran comedor; pero se me acerca un presagio con rostro de lobisón. Yo me angustio por el desenlace y el miedo a las consecuencias. No parece ser una buena noticia. Hasta hace un momento estaba divirtiéndome.

Miles de sorbos navegan por cada paladar pero el diamante me lo trago yo. Me doy cuenta cuando atraviesa mi garganta. Al  principio me desespero.

 

Tengo el cuerpo dolorido y la luz entra en mis amígdalas con nitidez de recién nacido, a través de una linterna del médico que me supervisa.  Me practican rayos, y el brillo del diamante es tan intenso que vela la placa y no puede acertarse el lugar  el lugar específico donde esta cimentado.

El Sr. Bristol reclama el brillante. El juego se ha desbaratado. El tiene la intención de crear un dije, pero la pequeña roca parece haber desarrollado  raíces, porque no la expulso.

Esperaremos el tiempo suficiente. Yo tengo largos y perezosos intestinos, así como circunvoluciones cerebrales, que como un ovillo de lana de materia gris, me permiten adivinar lo inesperado para el común de la gente .La caterva de mujeres se reúne en casa casi a diario, esperando novedades.

A veces el frío de la madruga las obliga a buscar refugio y se quedan en casa.

 

Liliana Noronha 2013-05-13