Amigas de la Fundación Isabel Boschi

Quiero felicitaros las fiestas desde algunos recuerdos y reflexiones, pero sobre todo
desde mi deseo de que estéis bien. Un abrazo grande.


Navidad escasa
Esta Navidad escasa me recuerda otros tiempos y otras escaseces. Cuando mi madre
me mandaba a la tienda a por un cuarto de aceite. Cuando las mantecadas se hacían
en casa de la abuela. Cuando el turrón, si había suerte, venía en un paquetito que nos
enviaban los primos de Jijona. Y a estirar la ropa para que durase, los juguetes hasta
los siguientes reyes, los cuentos hasta saberlos de memoria y las emociones
recopiladas en el cine o en la feria hasta que pudieran volver a disfrutarse.
Era el tiempo de lo poco, como ahora, pero entonces no se notaba tanto. Seguramente
porque no habíamos llegado a vislumbrar la posibilidad de que hubiera otras cosas al
alcance. La vida era como era… y nos sabía dulce. Siempre había algo que hacer, que
pensar, que imaginar.
En estos momentos de la crisis, llevamos mal el disponer de menos cosas. Nos
quejamos, suspiramos y pretendemos cumplir nuestros deseos como si fueran
absolutamente imprescindibles. Y es que cuesta consolarse ante cualquier falta una vez
hechos a vivir estas discutibles abundancias a las que nos hemos acostumbrado.
¿Qué vamos a hacer ahora que no sabemos ser pobres y no podemos ser ricos?
Habrá que buscar algún apaño que nos sea suficiente. Habrá que respirar hondo.
Habrá que reencontrar nuestro lado creativo para conseguir algún que otro placer
realizable. Habrá que seguir inventando, porque estamos aquí y ahora, y la vida pasa…
Ojalá podamos atravesar esta época reconociendo lo que somos y lo que tenemos.
Ojalá podamos aprovechar esta oportunidad para fijarnos en lo que es realmente
importante para cada cual. Ojalá.
Mari Carmen